Jaime Viáfara, la figura de la selección colombiana de voleibol

El deportista probó primero en el baloncesto. Hoy en día, su hermano John es capitán del Once Caldas.

El amor por el deporte podía más que el cansancio propio de las dos horas diarias en bus que le demandaba transportarse de su natal Robles a Cali, pero de a poco fue llegando al límite y una vez supo que ni siquiera le reconocerían lo del transporte para seguir entrenándose con la liga vallecaucana de baloncesto, Jaime Viáfara decidió alejarse de la cesta para siempre.

Ni siquiera le preocupaba saber qué sería de su vida sin el tablero y el aro, cuando en plenas instalaciones de Indervalle el rostro de acontecido que embargaba al poste llamó la atención de alguien que le cambiaría el destino de manera inmediata y, lo mejor, para bien.

Carlos Grisales, entonces presidente de la Liga de Voleibol del Valle, intentó subirle el ánimo al espigado moreno de 1,92 metros con una propuesta: “Si te cambiás, te garantizo alimentación, transporte y estadía cuando sea necesario”. Dicho y hecho. “Lo que me habían negado en la de baloncesto, lo tuve en la otra y así empecé en mi deporte”.

Dos años después y con 20 cumplidos, Viáfara ya estrenaba pasaporte y con visa española incluida porque el Compaktuna de Gran Canaria lo fichó. Esa sería la primera de muchas escalas en el viejo continente, ya que después pasaría a los clubes griegos Nikea y Lamia, como también por el Istambul Buyuhseir de Turquía.

Convertido en el mejor voleibolista del país y con ocho temporadas en el Viejo Continente, en tres semanas “por una mejor propuesta económica, ya que el último año me incumplieron con los pagos en Grecia”, iniciará una nueva etapa en la liga belga, a la cual llegará fortalecido y con preparación de sobra gracias a su participación con la selección absoluta de Colombia en el Suramericano de mayores que termina el viernes en Bogotá, donde el central “no esperaba una respuesta del público como la que se ha dado”.

Con las manos y los pies

“Ver todos los días el coliseo El Salitre lleno es un gran paso para masificar al voleibol en nuestro país. Faltan muchos, pero había que dar el primero”, reconoce Jaime, de una fiebre que no sólo ha contagiado a los capitalinos, sino que se propagó por el país y tocó hasta a su hermano John Eduis en Manizales.

El capitán del Once Caldas, que al igual que Javier defiende la tricolor, lo “llama antes y después de los partidos y me confiesa que le ha empezado a encontrar gusto y ojalá así como él, muchos en el país, sobre todo el Estado y la misma empresa privada, se interesen para que surjan muchos voleibolistas más”.

Por ahora disfruta del apoyo y en cierta forma de la cercanía de su hermano mayor, ya que siendo el menor, extraña a Ximena, la segunda hija del matrimonio Viáfara Mina, que así como los varones, decidió hacer patria en el exterior y actualmente es profesora de preescolar en África. “Ni siquiera cuando John estuvo en Europa nos pudimos ver, porque en las ligas de allá no existe el descanso”, cuenta Jaime con cierta resignación.

Su caso se asemeja y mucho al de los Estrada Campillo, porque Johnattan, ex mediocampista de Envigado y Millonarios, también tiene un hermano voleibolista: Johan, que milita igualmente en la liga griega. Además, Eduis jugó en la Real Sociedad de España, club actual del volante antioqueño que se estrenará con los de San Sebastián en la segunda división ibérica.

Y mientras el futbolista inicia su experiencia europea, Jaime, quien ya ha recorrido buena parte del Viejo Continente gracias al voleibol, a sus 28 años no se arrepiente de haber dejado la Escuela Nacional del Deporte en cuarto semestre, porque “una vez les dé la estabilidad a mi esposa Carolina y a mi hijo Emmanuel, podré continuar mis estudios”.

Esa es una de las futuras metas del hombre que hace valer sus casi dos metros frente a la malla, pero dentro de sus próximas está la de promover el voleibol en Colombia y como su mejor exponente en la actualidad, hoy quiere cerrar el Suramericano con la tercera victoria para “agradecerle a la gente por su respaldo y sobre todo para que vea en este deporte otra opción y ojalá ganadora, porque al fin y al cabo la última imagen es la que más queda”.

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