"Yo vengo a ganar, como siempre"

Rafael Nadal se estrena el martes en el US Open, el primer Grand Slam que juega desde que regresó a las canchas, hace apenas 20 días.

Rafael Nadal se enfrenta al Abierto de Estados Unidos, que arrancó ayer en Nueva York, en un escenario desconocido: es su primer grande desde que se tomó dos meses y medio de descanso obligado por una tendinitis de inserción y un edema óseo en ambas rodillas y es la primera vez desde 2005 que acude a un torneo del Grand Slam sin ser uno de los dos mejores tenistas del planeta.

¿Dónde le dice la lógica que está su límite en este torneo y dónde se lo pone el corazón?

Ni lógica ni corazón. En el deporte hay poca lógica. No existe. El deporte es una ilusión, un esfuerzo extra siempre. Uno no sabe nunca dónde está el límite, nunca se sabe cuándo va a volver a ganar ni cuándo parará de hacerlo. Esto es dar siempre el máximo y estar preparado. Sobre todo, para que, cuando venga, la inspiración te pille con buena actitud y trabajando.

¿Ha tenido miedo de no volver a ganar nunca a los mejores?

Yo no tengo ningún miedo. He estado dos meses sin competir y he quedado en cuartos de final en Montreal y he sido semifinalista en Cincinnati. Soy consciente de que aquí unos cuartos o unas semi son muy buen resultado, pero yo vengo a ganar, como siempre. Cuando me retire, nadie se acordará de si he hecho cuartos o semifinales. El deporte es ganar.

Se sigue usted tratando de su lesión. ¿Siente que sus rodillas no están del todo bien?

Eso no lo sabré hasta que las exija. Ojalá. Físicamente estaré un poco menos preparado de lo que estás cuando juegas semanas seguidas, que es lo que te hace estar bien para aguantar lo que haga falta. He ganado 300 partidos, muchos títulos, empezando mal el torneo. Siempre, antes de empezar, tienes dudas de cómo va a ir. Durante la competición hago tratamiento de potenciación y, cuando no compito, hago la termoterapia.

Resuma su parón.

He estado un mes prácticamente fuera de órbita. Un poco apartado del mundo. Me cerré bastante en mí. Luego, hice vida al ciento por ciento normal, disfrutando del verano en Mallorca. Consejos recibí pocos. Apoyo, mucho. Lo agradezco porque no eran momentos fáciles.

¿Qué hizo?

Con la familia di la vuelta a Mallorca durante tres días. Nunca tengo tiempo de hacer cosas distintas y no había visto Mallorca entera desde el mar. Es la cosa más bonita que he visto en mi vida. Algo impresionante.

¿No debería haber parado antes de perder en Roland Garros?

Soy el máximo responsable de mí mismo. La culpa es mía. A veces es complicado, ¿sabe? Cuando uno juega tantas veces con dolor, no sabe dónde está el límite, cuándo no va a poder dar ese extra. Es complicado de evaluar, sobre todo en plena competición.

¿Cuántas veces ha jugado libre de dolores en su carrera?

Es que no es muy positivo hablar de cuántas veces has jugado con dolor o sin dolor porque, al cabo, soy deportista de élite. Juego con dolor como mucha otra gente. No sé cuántas veces he jugado sin dolor. Más veces con dolor que sin dolor, como muchos compañeros.

Tras reaparecer, ¿ha jugado pendiente de su rodilla igual que los futbolistas que tienen miedo a meter la pierna?

Piensas en la lesión cuando te duele. Cuando juegas a alto nivel, te puede doler la rodilla. Es lógico que el cuerpo siempre esté más cargado que el de una persona normal. Las lesiones son parte del deporte y hay que aceptarlas. Tampoco puedo vivir pensando en si me voy a lesionar o no me voy a lesionar. Yo siempre juego al máximo que puedo dar. Si puedo dar el 60%, doy el 60%, y si puedo dar el 100%, doy el 100%.

¿Descubrió que también puede fallar mentalmente?

Por dentro sé quién soy, lo que me cuestan las cosas. Desde afuera, a veces parece que soy una máquina, que cada semana voy a estar ahí. Uno puede tener altibajos. Yo los tengo, por supuesto.

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