Esta vez David no tuvo estrella

La rotura del tendón de Aquiles del volante inglés lo obliga a una recuperación casi milagrosa para estar a las órdenes de Capello.

Ser considerado como un buen futbolista y a su vez ícono de belleza masculina le ha permitido a David Beckham tocar el cielo con sus manos durante años. De aquel rubio que descrestó a Old Trafford defendiendo la camiseta del Manchester United, a la estrella de Hollywood en la que se convirtió hace dos temporadas al fichar por el Galaxy de Los Ángeles de la Major League Soccer estadounidense, la derrota nunca se había evidenciado en él como el domingo anterior en el estadio San Siro.

Pese a que el AC Milan, al que fue cedido para mantener su forma, vencía 1-0 al Chievo por la Serie A italiana para quedar así a un solo punto de su eterno rival y el liderato, el volante inglés en una jugada aislada se rompió el tendón de Aquiles del pie izquierdo, lo cual prácticamente le descarta para el Mundial de Sudáfrica, el que sería el cuarto consecutivo de su carrera y el último para intentar levantar la Copa el próximo 11 de julio en Johannesburgo.

Si bien era más alternativa que otra cosa para Fabio Capello, seleccionador de Inglaterra, su presencia en el continente negro estaba casi garantizada y así lo confirmaron las palabras del propio entrenador italiano: “David es un gran profesional y ha trabajado muy duro a fin de estar listo para el Mundial, por lo que perdérselo será un gran golpe”.

Y las pocas esperanzas del DT de contar con Becks radican en la cruda radiografía que hizo ayer el médico finlandés Sakari Orava, una de las máximas autoridades mundiales en cirugía de tendón, quien evaluó ayer al jugador en su consultorio de Turku. “Para empezar a patear y jugar al fútbol, (llevará) unos tres meses. Para rendimientos y disparos al máximo nivel y saltos, tal vez tome un mes más”, dijo el especialista sobre los tiempos de recuperación, los cuales, a 80 días de que ruede el balón en Sudáfrica, no dan mucho margen a la ilusión.

Igual, Beckham no la pierde y al ser el jugador con más partidos disputados en la selección inglesa (115), sueña con disputar su cuarto Mundial, luego de que en los tres anteriores marcara a seleccionados suramericanos, pero sin lograr el objetivo fundamental: ser campeón. En Francia 98, Colombia fue su víctima, pero la expulsión frente a Argentina lo señaló como responsable de la eliminación. Cuatro años después en Japón se vengaría de la albiceleste en Sapporo, pero Brasil, a la postre campeón, recuperaría el orgullo de la Conmebol, mientras en Alemania 2006, su festejo ante Ecuador representó el paso a cuartos, etapa que no superó al caer por penales con Portugal.

Ahora, a sus 34 años, Beckham demuestra que es humano y deberá correr contra el reloj y los mismos pronósticos para despedirse de la selección británica en un evento que, al igual que él, despierta interés mundial.

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