¿El barco se hunde sin capitán?

Rafael Robayo se reunirá este martes con la junta directiva de Millonarios.

Las secuelas del cese de actividades de la plantilla de Millonarios el miércoles anterior no sólo se evidenciaron el sábado en El Campín, sino que podrían derivar en la salida de algunos jugadores, y bogotanos para más señas.

Antes del clásico capitalino, en los pasillos del Nemesio surgió la versión según la cual a Rafael Robayo, capitán del equipo albiazul, y Ómar Andrés Rodríguez, quien regresó este año a la disciplina embajadora tras su paso por Academia en la B y el Pasto en 2009, se les rescindiría el contrato.

“A mí simplemente el profesor (Luis Augusto) García me dijo el jueves que este martes me debía reunir con el comité ejecutivo y que existía la posibilidad de llegar a un mutuo acuerdo para que continuara mi carrera en otro equipo, pero así como puede darse esta situación, puede que me requieran para otra cosa”, le confesó el domingo a El Espectador el portador de la franja, quien pese a ser dado de alta por el cuerpo médico la semana pasada, no se concentró para enfrentar a Santa Fe.

Al parecer, a Robayo y Rodríguez les estarían cobrando su liderazgo en el paro, pero el primero aclaró que “uno como capitán es la cabeza visible del grupo y ante la inconformidad del mismo por el incumplimiento en el pago de los salarios, simplemente le notifiqué al presidente (Juan Carlos) López la decisión de todos los que hacemos parte del equipo, esa era mi labor y como tal la cumplí”.

Por su parte, el máximo directivo de Millonarios, ante dichas versiones, las desmintió por completo y le afirmó a este diario que “ninguno de los dos está separado, incluso sobre el mediodía (del domingo) charlé con ‘Rafita’ para preguntarle qué estaba pasando y quedamos en tomarnos un café el martes, por lo que todo lo que se diga de más es pura especulación de prensa”.

López igualmente acepta que la ausencia de ambos “pueda permitir ese tipo de lectura, pero no hay nada contra estos dos jugadores, porque son bogotanos y se hicieron en el club, así que no veo drama alguno en ese tema, porque no hay razón para ello y el equipo está comprometido en salir adelante”.

En lo deportivo, el presidente no se muestra tan preocupado y advierte: “Se debe esperar qué pasa el miércoles contra el Chicó en el partido aplazado, porque si nos va bien, repuntamos en la tabla; es una final para nosotros y más pensando en que no hemos abandonado la pelea por estar en los primeros puestos”.

Por último, el directivo consideró que “el equipo no jugó mal el sábado, fue un partido parejo y se definió en una pelota quieta, pero hay que rescatar que jugaron siete jugadores jóvenes, de la cantera, y eso habla de un proceso de divisiones menores”.