Las reinas de los Juegos

La ciclista Diana García y la tiradora Singrid Romero han sido dos de las figuras de la delegación en las justas de Medellín.

“Superamos las expectativas”

La ciclista antioqueña Diana García ganó las cuatro pruebas en las que participó, razón suficiente para ser considerada una de las figuras de Colombia en los Juegos Suramericanos.

¿Cómo se inició en el ciclismo?

Empecé hace 10 años, cuando tenía 17. Nadie creía en mí porque estaba muy vieja, pero tuve el apoyo de Víctor Roldán, quien fue mi ángel de la guardia, es mi segundo papá. Él veía mis ganas, se daba cuenta de que yo me la pasaba montada en la bicicleta y que hasta hacía los mandados para poder estar en ella.

¿Y cuándo decidió dedicarse de lleno al deporte?

Pues corrí en ruta durante un año, pero era muy aburridora porque no había casi competencias. Después me pasé a la pista y en 2000 clasifiqué a los Juegos Nacionales y me dí cuenta de que podía llegar lejos.

¿Cómo es su rutina diaria?

Uno sacrifica todo, la familia, los amigos, todo. Entreno desde las 7 y 30 hasta las 11 de la mañana. Estudio de 12 del mediodía a 4 de la tarde y a las 4 y 30 comienzo la otra práctica, que va hasta las 7:00 p.m. Ceno y me voy a dormir como a las 10:00 p.m. Mi único día de descanso es el domingo.

¿No sale a rumbear?

A veces salgo con otros deportistas. Los compañeros de la universidad rumbean desde el jueves, pero a mí me tocan las salidas zanahorias, a comer un helado o ir al cine.

¿Vale la pena tanto sacrificio?

Pues cuando a uno le va bien en las competencias siente que sí valió la pena, como en estos Juegos Suramericanos, por ejemplo. Pero en otros momentos es complicado, porque ahora me toca cancelar semestre, pues en 20 días viajamos a los Panamericanos en México y luego a los Centroamericanos de Puerto Rico.

¿Qué está estudiando?

Para ser profesional en deportes. Llevo 10 años en la universidad y no he podido terminar, me ha tocado cancelar muchos semestres y estuve un año en Suiza.

¿Cuál ha sido su mayor victoria?

Haber estado en el podio de copas del mundo y haber ganado los Panamericanos en 2007.

¿Quedó satisfecha con sus cuatro oros en Medellín?

Teníamos presupuestadas menos, pues hay unas pruebas que son más de estrategia; por fortuna se superaron esas expectativas.

¿Qué sueño tiene?

Quiero subir al podio en un campeonato mundial y clasificar a la Olimpiada, aunque hay solamente 12 cupos.

¿Hasta cuándo piensa competir?

Yo empecé muy tarde, así que creo que puedo alargar un poco mi carrera. Hay gente que inicia desde los 7 años las rutinas de entrenamientos y es difícil aguantar por las exigencias. En cambio yo nunca me he sentido cansada por la rutina. Además siento que tengo fuerzas y que todavía puedo mejorar, así que la motivación y la reserva física están para seguir al menos unos años más.

¿Cómo se ve en el futuro?

Tengo claro que voy a seguir ligada al deporte. Tal vez como preparadora física. Siempre he pensado que en Colombia hacen falta personas especializadas que apoyen el trabajo de los atletas. Necesitamos un biomecánico, porque uno puede perder una medalla por una milésima de segundo. Una persona que conozca del tema le puede corregir la técnica y ayudarle a mejorar el tiempo. Yo, por ejemplo, me muevo mucho en la bicicleta y no aprovecho la aerodinámica. Nos falta mucho en la parte científica y técnica y a mí me gustaría dedicarme a eso.

¿A quién se encomienda?

Únicamente a Dios. Yo no voy a  misa, ni creo en un santo en especial, pero le pido a Dios que me proteja y me ayude.

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