“No somos niñeras, sino un espacio que educa y divierte”

Gabriela Goodman, directora creativa de Discovery Kids, habla de los retos de la TV infantil.

Detrás de reconocidos y queridos personajes de la TV infantil como Pocoyó, los de Plaza Sésamo, Backyardigans, Ziggy, Doki y Roary el carrito veloz, que todos los días cautivan a millones de niños en el mundo en edad preescolar, están la creatividad, el trabajo y la inventiva de una joven comunicadora peruana con maestría en Arte y Comunicación de la U. de la Florida, quien se encarga de llevar a la pantalla programas entretenidos y educativos que hagan de los ratos en familia momentos más agradables.

Gabriela Woodman es desde hace tres años la directora creativa de Discovery Kids para Latinoamérica, el canal infantil con mayor rating en el planeta. Esta semana llegó de visita a nuestro país como invitada a la Segunda Muestra Iberoamericana de TV Infantil que se realizará hoy y el viernes en la Biblioteca Virgilio Barco.

 El Espectador se reunió con Woodman para hablar de la manera como se escogen los personajes y se producen los programas del canal, de sus retos y del impacto que el contenido educativo ha tenido en los niños y sus padres.

¿Qué tan difícil es hacer programas entretenidos, pero que eduquen?

Los niños buscan entretenerse, ellos no saben si están aprendiendo o no, mientras que los padres, por otro lado, buscan que los niños conozcan cosas nuevas y Discovery Kids es muy fuerte en ese sentido. Además, el canal tiene la misión de estimular la curiosidad de los menores y por eso todos los contenidos de los programas están respaldados por un pedagogo o por un psicólogo infantil.

¿A qué edades está dirigida la programación?

A niños en edad preescolar. Nuestro público fuerte son los pequeños de 2 a 5 años, y el secundario, los padres. La idea no es que Discovery Kids se convierta en la nana de los niños, sino en un espacio de diversión sana en familia, que a su vez ayude a mamás y papás a guiar a sus hijos.

¿Cómo se escogen los contenidos de cada programa?

Nuestros programas tienen que contar una historia que cautive y tener personajes atractivos, pero a la vez deben estimular la curiosidad de los niños, enseñarles a aprender, promover sus habilidades sociales para que se sientan independientes, darles confianza para que expresen sus ideas y promover el cuidado de su salud mental y física.

¿Cuál ha sido el personaje que más ha cautivado a la audiencia?

Los Backyardigans, porque tienen una historia atractiva y los personajes son deliciosos, cada uno tiene un conflicto interno y esa dualidad los hace entretenidos. También hay programas como Plaza Sésamo que siguen vigentes y aún gustan mucho.

¿Por qué?

Lo atractivo en ellos es que siempre están descubriendo algo y sus creadores tienen un conocimiento muy profundo de la psicología infantil.

¿Cuáles son los retos del canal?

Incrementar la audiencia con programas entretenidos que sigan enseñándoles a los niños y ayudándolos a ser mejores. Ahora tenemos entre manos un proyecto con animales de la selva y ese es otro de nuestros retos próximos.

¿Cómo está la TV educativa en Latinoamérica?

Lo que puedo decir es que ahora hay más competencia que antes. Por muchos años fuimos los únicos en el mercado preescolar y ahora han aparecido otras opciones, también de calidad.

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