“Me siento independiente”

Hoy, a las 7:00 de la noche en la Casa de Nariño, toma posesión la Comisión Académica nombrada por el Gobierno para plantear un nuevo proyecto de reforma política, que será presentado al Congreso el próximo 20 de julio.

Ex vicepresidente de la República en el gobierno de Samper –cargo al que renunció a mitad de período tras pedirle le renuncia a su jefe por el proceso 8.000–, ministro de Gobierno de Gaviria y Pastrana, ex embajador, ex magistrado de la Corte Suprema y ex Registrador Nacional, son algunos de los títulos que avalan el nombramiento de Humberto de la Calle en la Comisión de Académicos, que algunos llaman “de Notables”, que se encargará de proponer salidas a la crisis que afronta el país por la injerencia de grupos armados ilegales en los procesos políticos y electorales.

Muchos, en la oposición y el mismo uribismo, miran con recelo dicha Comisión y hay quienes vaticinan que detrás de esas ‘buenas intenciones’, lo que existe es un intento de reforma a la Constitución de 1991, con cambios fundamentales a la justicia y reelección indefinida de por medio. De la Calle le sale el paso a esas críticas, aunque no descarta que algunos de sus compañeros lleguen a plantear esos temas.

¿Cuál es, al fin de cuentas, el norte de esta Comisión?

Todavía no hay una agenda predeterminada. Los contactos que he tenido con el Presidente y el Ministro del Interior me dejan claro que el objetivo es una reforma política y electoral completa. Es decir, tocar el régimen de partidos, su responsabilidad, los avales, el umbral, el régimen de bancadas, el control ciudadano, el voto preferente, la financiación de campañas, etcétera.

¿Cabe la posibilidad de proponer reformas a la justicia?

Estamos en un momento muy complicado en el que hay en curso una serie de procesos penales contra dirigentes de la política nacional y, como hemos visto en el pasado, los temas de reforma a la justicia generan muchas suspicacias. No sé qué opinen los demás comisionados, pero yo creo que sería muy inconveniente proponer reformas de temas que vayan más allá de las cuestiones políticas y electorales.

Hay quienes dicen que esta es una comisión “de bolsillo” del presidente Uribe...

Es un error darle carácter político a una comisión que, por definición, no es política. Lo que se quiso hacer fue generar un marco de discusión de personas que estamos por fuera de la entidad política ordinaria o activa. Ninguno de los miembros de la Comisión vamos en representación de partido político alguno. Además, una de nuestras misiones es tratar de auscultar las opiniones de otras fuerzas políticas, particularmente las de oposición, y de sectores académicos y de la sociedad civil.

Pero sin duda, el Gobierno tratará de tirar línea...

Me siento totalmente independiente. De hecho, he tenido opiniones distintas a las del Gobierno, como por ejemplo en lo de la ‘silla vacía’. No he recibido ningún tipo de instrucciones del Ejecutivo y creo que eso no ocurrirá.


Por cierto, ¿el tema de la ‘silla vacía’ estará en la agenda?

En mi opinión sí debe volverse a ventilar. Sigo creyendo que una ‘silla vacía’ desde la medida de aseguramiento no es una cuestión de carácter penal, sino una decisión precautelativa de carácter administrativo, que le da mayor transparencia al Congreso.

Muchos vaticinan también que el asunto de la segunda reelección será planteado por ustedes...

Me parecería tremendamente inconveniente. Yo no estoy de acuerdo con una segunda reelección y ese es un tema perturbador y extraño al compromiso que tenemos.

El Congreso parece haberse ‘tocado’ con ustedes y ha advertido que cualquier cosa que propongan tiene que pasar por su filtro...

Es claro que la Comisión no puede suplantar los órganos constituidos y que cualquier reforma tendrá que pasar por allá. Ahora, si después algunas personas consideran que es preferible un camino extraordinario, como una asamblea constituyente o un referendo, pues esas son opciones que toman los operadores políticos y nosotros no lo somos. 

¿Y usted cree que es hora de una constituyente?

No me parece oportuno. Debemos insistir en los canales ordinarios. Entiendo que hay una decepción en la opinión pública por el hundimiento de la reforma política, pero creo que la actitud puede cambiar si logramos presentar un proyecto mucho más amplio y coherente, que no se limite sólo a uno o dos aspectos de esta cuestión. Además, creo que la Comisión puede prestar un servicio en el sentido de separar los temas urgentes de otros que hay que mirar más a largo plazo.

¿Qué tan uribista es usted?

Admiro al presidente Uribe. Ha hecho un buen gobierno, pero no soy partidario de su reelección y me he permitido discrepar sobre determinadas actuaciones del Gobierno. Me siento independiente y no estoy militando activamente en este momento en ningún partido político.

En la Constitución del 91

Humberto de la Calle jugó un papel protagónico como representante del gobierno de César Gaviria en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. Al respecto, en su libro ‘Contra todas las apuestas’, dijo: “Fue un momento estelar de nuestra vida ciudadana... el momento en que avizoramos que el Estado de Derecho era posible. Fue un experimento del que aprendimos mucho. Aprendimos sobre la libertad y la igualdad. Sobre la autonomía personal. Sobre el respeto a la diferencia. Sobre los derechos de la provincia. Criticada ahora, en ocasiones de manera apasionada, otras veces con razón, porque no está exenta de errores, la Constitución sigue vigente e incólume en su inspiración básica”.