Pactos para toda la vida

"... No tuvieron que hacer ningún ‘pacto de amistad’, como suelen los muchachos de su edad cuando organizan solemnes ritos ridículos, llenos de pasión exagerada, al aparecer la primera pasión en ellos...

"... No tuvieron que hacer ningún ‘pacto de amistad’, como suelen los muchachos de su edad cuando organizan solemnes ritos ridículos, llenos de pasión exagerada, al aparecer la primera pasión en ellos —de una forma inconsciente y desfigurada—, al pretender por primera vez apropiarse del cuerpo y del alma del otro, sacándole del mundo para poseerlo en exclusiva. Esto y sólo esto es el sentido del amor y de la amistad”, así describe el escritor húngaro Sandor Marai, en su libro Los rebeldes, esos primeros chispazos que se cuecen entre dos almas que luego deciden bautizarse como amigas.

Aunque el amor parece en ocasiones ser más celebrado y deseado socialmente que la amistad, la cadena invisible, incorruptible, que no sabe de reproches ni de celos, que se crea entre dos amigos, puede ser sin duda el sentimiento más fiel y duradero, y aunque un adagio popular profesa que “amigo es el ratón del queso”, muchos levantarían la mano por la amistad si los pusieran a elegir entre un amor o un amigo entrañable. Que lo diga el camaleónico cantante David Bowie, quien a pesar de encontrar a su gran amigo Mick Jagger en la cama con su primera mujer Angela Barnett, se divorció de su esposa, pero no pudo renunciar a la magia y la locura que había con su amigo de los Stones. O que lo reafirme el estrambótico Elton John, quien tuvo que lidiarle a la princesa Diana de Gales todas las tristezas y desdichas provenientes del desamor.

En estos días, que se celebra ese sentimiento que “prevalecerá durante toda la vida”, basta echarles un vistazo a esas amistades que han marcado la vida de algunos prominentes personajes como la que han creado los cantantes Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina, los entrenadores Francisco Maturana y Hernán Darío Gómez, entre Charlie García y Fito Páez, o entre escritores como Mario Mendoza y Santiago Gamboa, para saber que para muchos, hacer amigos es el mejor de los talentos.