“Con 20 años ya parecía un abuelo”

El jugador del Milan debutó en el profesionalismo a los 16 años con el Brescia.El volante, campeón del mundo, habla de las posibilidades de su equipo en la Eurocopa.

Dicen que no sonríe, que no habla y que es muy tímido. Pero los que le conocen bien aseguran que en las concentraciones es el que arma más relajo. Andrea Pirlo, de 29 años, transmite tranquilidad y dice sentirse un líder. Pide permiso para contestar el teléfono celular —lo tiene en silencio pero vibra— durante la entrevista. “Sube el cable, mira bien, en algún sitio pondrá el enchufe. No, ahora no puedo ir”, responde a su mujer. Bromea al recordar el himno que pusieron en Elche en marzo en el amistoso contra España: “Era el de San Marino...”.

¿Qué es lo primero que hace cuando llega a casa?

Cojo a mis hijos en brazos y juego con ellos. El mayor, de cinco años, no se separa de la pelota hasta que lo acuesto.

Creció en el Brescia viendo jugar a Baggio...

Es mi ídolo desde que era pequeño, por su forma de jugar y de vivir el fútbol. Todo lo que hacía me gustaba. Jugar con él fue cumplir un sueño.

¿Le dio algún consejo?

Me decía que creyera en mí y mirara adelante, porque los resultados llegarían... Y yo me fijaba en cómo lanzaba las faltas.

Además de Baggio, ¿en qué jugadores se fijaba de niño?

Todos media puntas. Mancini, Van Basten, me gustan los futbolistas con clase.

¿Y ahora?

¿Aparte de Pirlo? Messi y Cristiano Ronaldo, por su velocidad y regate, e Iniesta, porque ve los huecos como nadie. Disfruto viendo jugar a Cesc y Xavi.

Ha sido siempre muy liviano, ¿eso lo ha frenado en el cuerpo a cuerpo?

Siempre que encuentro a alguien más grande que yo, lo paso fatal, pero intento evitar las patadas con los movimientos y pasando antes la bola.

Cuando llegó al Milan pesaba 68 kilos, ahora 75, ¿tuvo que trabajar mucho el físico?

No especialmente. Fui aumentando con los años.

Lippi fue el primero que le calificó de líder, ¿qué es un líder?

Alguien que se deja querer y que cuando está en el centro del campo pide siempre la pelota, toma la iniciativa y sabe dar los tiempos a los compañeros.


¿Es un líder?

Sí, lo soy, aunque no hable mucho. Prefiero los movimientos a las palabras. Pido la pelota con un movimiento del cuerpo más que a gritos.

De trescuartista pasó a organizador. ¿Le costó adaptarse?

He tenido que aprender a correr porque antes casi no lo hacía, estaba allí esperando a que llegaran los balones para buscar el golpe de genio. Ahora corro, tengo que chocar con el rival, es otra forma de jugar.

¿Quién fue el primero que se atrevió a colocarle delante de la defensa?

Mazzone, para que Baggio y yo pudiéramos jugar juntos. No funcionó del todo y Ancelotti retomó el experimento.

¿Cuántos ojos encima tiene allí en el medio?

Demasiados. Tienes que saber cuándo y por dónde te llega la pelota y al mismo tiempo anticiparte buscando a tu compañero, sin perder de vista al rival.

¿Y cómo quieren la pelota Kaká, Inzaghi y Toni?

Inzaghi siempre busca la profundidad y la quiere justo detrás de la línea de los defensas; Kaká se mueve tanto que le da igual dónde la reciba, en corto, en largo, en la banda... A Toni le gusta alta y en los saques de esquina que se acerque al área para que él pueda entrar con toda su potencia. Kaká y Seedorf son los que me la piden más pegada al césped. A los compañeros de la selección los estudio empapándome de partidos durante el año.

¿Uno nace organizador o se puede convertir?

Se nace, pero los entrenamientos te ayudan a mejorar.

¿Y sus pases milimétricos son frutos del trabajo?

No, afortunadamente es algo con lo que nací.

¿Hay algo que mejoró con los entrenamientos?

Sí, la carrera y la parte táctica: la búsqueda de la mejor posición para recuperar la pelota cuando doy un pase malo o cómo anticiparme al adversario.

¿Y las faltas? ¿Las entrena?

Sí, dos veces a la semana. Me inspiro en Juninho Pernambucano.

Donadoni ha prescindido del media punta y del 4-4-2 y ha optado por los extremos. ¿Les ha costado adaptarse?

Al principio sí porque no estábamos acostumbrados, aunque con Lippi alguna vez sí que jugamos con tres puntas. Pero a mí no me ha afectado en nada.

La selección busca más la presión, el Milan la posesión del balón. ¿En qué cambia su posición tácticamente?

En el Milan buscamos más el pase en corto y el control, y en la selección, la verticalidad para las contras. Así que Ancelotti me pide que me quede delante de la defensa, que no me vaya muy arriba para no crear espacios para los adversarios. Donadoni hace menos hincapié en eso. Tienen métodos de trabajo distintos, porque son formas de ser opuestas.


¿Cómo es Ancelotti?

Una persona extremadamente tranquila, sobre todo en los momentos de dificultad. Siempre te hace sentir cómodo.

Es el único insustituible, ¿siente la responsabilidad?

No, disfruto con eso. Pero a veces no estaría mal que me sentaran en el banquillo para descansar un poco.

Debutó en Primera con el Brescia, con 16 años, algo impensable en el calcio de hoy día, ¿por qué?

En Italia es difícil apostar por los jóvenes: hay demasiados objetivos y poco tiempo. Así que en vez de esperar a un joven talento y dejarlo crecer prefieren contar con gente más experta.

¿Qué recuerdos tiene de aquel período?

Debuté en un equipo de provincia, lo mejor para un joven, y tuve la suerte de destacar.

¿Ha tenido que hacer muchos sacrificios?

No los veía como sacrificios, lo importante para mí era jugar al fútbol y todo lo que eso conllevaba no me pesaba nada.

¿Ha tenido que crecer demasiado rápido?

Empecé tan pronto que con 20 años parecía ya un abuelo. Hay muchas expectativas, y si no las cumples todo se hace muy duro. La clave fue seguir mi camino y creer en mis cualidades.

¿Cómo iba a entrenarse con 16 años?

Iba al instituto por la mañana y a los entrenamientos por la tarde, y luego volvía a casa en autobús. En el primer equipo las sesiones eran por la mañana, me comía un bocata volando después del entrenamiento y me iba corriendo a las clases nocturnas.

¿Y los deberes?

Se los dejaba a otros...

¿Recuerda sus primeros zapatos de fútbol?

Me los compraron mis padres, tendría cuatro años y estábamos de vacaciones. Eran unos Diadora con la raya roja, como las que llevaba Van Basten.

¿Y el primer balón?

En mi casa todo se convertía en una bola, mi madre estaba desesperada. Jugaba con pelotas de tenis, de ping-pong y hasta con unos calcetines doblados.

Los rivales

La selección italiana está en el Grupo C de la Eurocopa Austria-Suiza 2008, el llamado grupo de la muerte, junto con los combinados de Rumania, Francia y Holanda. Su debut en el torneo será mañana lunes contra los ‘naranjas’, a la 1:45 de la tarde, hora colombiana, con transmisión en directo por el Gol Caracol. El segundo encuentro será el viernes 13 de junio frente a los rumanos, a las 11 de la mañana, y también será visto en vivo para Colombia. Y cerrará la primera ronda del certamen enfrentado a los franceses, recordando la final del Mundial de Alemania 2006, el martes 17 de junio, a la 1:45 de la tarde.

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