Más tensiones por la frontera

Once militares ecuatorianos fueron encontrados en suelo colombiano.

En el contexto del tenso ambiente por el que atraviesan Colombia y Ecuador, desde que rompieron relaciones diplomáticas cuando la Fuerza Pública bombardeó el campamento de Raúl Reyes el 1º de marzo de 2008 en territorio del vecino país, un particular episodio fue registrado por la Cancillería colombiana: el pasado sábado 8 de agosto, a 300 metros de la frontera, fueron detenidos once militares ecuatorianos: un oficial, un suboficial y nueve soldados.

Los militares, que se encontraban en un punto conocido como La Reforma, jurisdicción de Puerto Leguízamo (Putumayo), fueron entregados ayer por un alto oficial de las Fuerzas Militares y el alcalde de San Miguel (Putumayo), Betto Ruperto Benavides, a las autoridades ecuatorianas. Las razones de su presencia en territorio nacional es lo que ambos gobiernos esperan esclarecer prontamente. No obstante, ya han surgido algunas versiones contradictorias.

La agencia de noticias Efe divulgó que, según una alta fuente castrense de Ecuador, los uniformados se hallaban en el Putumayo porque habían sido invitados por una población a participar en un trabajo comunitario (minga). Pero el vicecanciller de ese país, Lautaro Pozo, sostuvo que los militares estaban en la zona porque habían ido a comprar pescado en el otro lado del río Putumayo.

Los hombres, según trascendió, estaban desarmados. El oficial y el suboficial, vestidos de civil, y los nueve restantes, con camiseta particular y pantalón camuflado. Y aunque el hecho desató serias suspicacias, al cierre de esta edición ni el presidente Álvaro Uribe ni el recién posesionado ministro de Defensa, Gabriel Silva Luján, se manifestaron al respecto. Sólo lo hizo la Cancillería, tanto para difundir la captura como para confirmar la devolución de los militares.

En Ecuador, sin embargo, varios funcionarios opinaron sobre lo acontecido. El ministro de Defensa, Javier Ponce, quiso bajar el tono y aseveró que no había “ningún inconveniente”. Miguel Carvajal, ministro de Seguridad, lo calificó de “incidente involuntario”, pero fuentes de esa cartera expresaron el problema sólo involucraba a dos y no a 11 uniformados. Tanto Bogotá como Quito esperan esclarecer lo ocurrido lo más pronto posible.