Apocalipsis en Fukushima

A los problemas de los reactores 2 y 3 se sumó el incendio que sufrió el edificio del reactor 4. Alarma mundial.

“Estamos hablando de apocalipsis”, aseguró el comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, al describir el accidente nuclear en la planta nuclear Fukushima, al norte de Japón, y agregó que las autoridades de ese país habían perdido el dominio de la situación. “Casi todo está fuera de control, espero que no ocurra lo peor, pero no podemos excluir nada en las próximas horas y días. Las cosas allí no son como nos las imaginábamos”.

La planta nuclear de Fukushima entró en fase crítica tras un incendio y una nueva explosión en el edificio del reactor número cuatro, que desataron el temor a una fuga masiva de radiactividad. El presidente de la autoridad nuclear francesa, André-Claude Lacoste, aseguró que la central alcanzó el nivel 6 de alerta nuclear, el segundo más grave de la Escala Internacional de Sucesos Nucleares y Radiológicos y que corresponde a la liberación al exterior de una cantidad “considerable” de materiales radiactivos.

La mayor preocupación se centra en el reactor 2, en donde el agua de mar con que trataban de estabilizarlo está surtiendo el efecto contrario, según la agencia Kyodo. Sin embargo, las alarmas se dispararon por un nuevo incendio en el reactor 4, que según voces oficiales, está controlado. El portavoz del gobierno nipón, Yukio Edano, reconoció la gravedad de la situación, informó que se estableció una zona de exclusión aérea y recomendó no salir de casa en un radio de 30 kilómetros, pues “los niveles de radiación de la central son lo suficientemente altos como para ser perjudiciales para la salud”.

Según técnicos, en el interior de la planta los niveles de material radiactivo son 20 veces superiores a la cantidad que recibe al año un trabajador de una central. En los alrededores también se registraron elevados niveles: en la provincia de Ibaraki, adyacente a Fukushima, la radiación se midió en cien veces más de lo habitual, mientras algo más al sur, en Kanagawa, era diez veces superior. En Tokio se detectaron niveles 20 veces mayores e incluso se llegó a decir que la radiación era 10.000 veces por encima de lo normal.

El terror por un posible desastre nuclear se siente aún más en Fukushima, que está bloqueada por la cantidad de gente que quiere salir. El aeropuerto abrió unos cuantos vuelos que fueron vendidos en apenas una hora. La poca gente que no puede salir —no hay gasolina para los carros y tampoco vías de escape— está aislada y comienza a padecer escasez. En televisión se repiten mensajes destinados a los habitantes más próximos a la central: “Cierren las ventanas, no utilicen sistemas de ventilación y no tiendan la ropa en casa”. Cerca de 200.000 dosis de yodo (que ayudan a proteger la glándula tiroides de los efectos de la radiación) se han repartido ya entre la población”.

En la capital japonesa el pánico flota en el ambiente. Muchos extranjeros tomaron el Shinkansen, tren bala japonés, para desplazarse a ciudades como Osaka, donde la amenaza de una fuga radiactiva suena más lejana. Varias misiones diplomáticas, como la francesa y la mexicana, aconsejaron a sus ciudadanos abandonar Tokio y la embajada de Austria decidió llevar su misión temporalmente a Osaka. Por su parte, la canciller, María Ángela Holguín, aseguró que están contemplando trasladar la misión diplomática de Colombia a Corea o China.

El terror pasó las fronteras. Las autoridades sanitarias de varios países asiáticos intentaban calmar a los habitantes, que se volcaron a las farmacias para comprar yoduro de potasio, utilizado en la prevención de una irradiación. Según varios laboratorios de Europa y Estados Unidos, sus existencias de yodo y yoduro de potasio se están agotando.

A pesar de todo, el gobierno de Japón informó a la ONU que los niveles de radiactividad en la puerta de la central están descendiendo: “Llegaron a estar en niveles muy peligrosos, pero en seis horas bajaron”, informó la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA). Incluso, la Organización Mundial de la Salud envió un mensaje tranquilizador: “Japón está tomando las medidas de salud públicas adecuadas para proteger a la población de la radiación”.

EE.UU. medirá la radiación

En medio del cruce de informaciones en Japón, EE.UU. envió a 34 personas y más de 3.260 toneladas de equipos a Japón para medir los niveles de radiación tras la explosión de tres reactores de la central de Fukushima. El gobierno estadounidense defendió la seguridad de sus plantas nucleares y anunció que seguirá fortaleciendo su industria nuclear, como parte de la dependencia de un espectro diverso de fuentes de energías, que incluye también la eólica, la solar, el gas natural y el carbón limpio. A pesar del debate por la seguridad de la energía nuclear, Bielorrusia anunció la creación de su primera planta nuclear con ayuda de Rusia.  Italia, uno de los pocos países de Europa que no cuentan con centrales nucleares, anunció que mantiene sus planes de volver a la energía atómica.

El mapa nuclear del mundo

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2011-03-16T00:10:31-05:00

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Redacción Internacional

El Mundo

Apocalipsis en Fukushima

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