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De la ayuda a la asociación

María Wilhelmina Josepha Antonia Van Gool dice que la UE busca consolidar una relación más madura y “no de uno que da y otro que necesita”.

La holandesa María Wilhelmina Josepha Antonia Van Gool estuvo en Colombia en la década de los 80, cuando iniciaba su carrera diplomática. Vuelve 30 años después, para enfrentarse a lo que ella llama “un país más dinámico, con muchas posibilidades y problemas, más maduro y más orgulloso de sí mismo”. Acaba de posesionarse como la nueva embajadora de la Unión Europea (UE) en Colombia y, en entrevista con El Espectador, habla sobre las posibilidades que ofrece el país a la crisis europea; el nuevo enfoque de la cooperación de la UE y el acuerdo comercial que entraría en vigencia en 2012.

¿Cómo ve la labor que ha cumplido hasta ahora la UE en Colombia y cuáles son sus retos?

La UE lleva casi 18 años en el país. Los primeros proyectos eran de lucha contra la pobreza y se han ido cambiando hacia el fortalecimiento institucional, esfuerzos para generar estabilidad, ayuda a desplazados, mejoramiento de condiciones en sectores rurales, laboratorios de paz, apoyo al medio ambiente, al cambio climático y reforzamiento del sector judicial. Somos conocidos, en parte, por nuestro aporte financiero y técnico, y en lo referente a la buena gobernabilidad y el respeto a los derechos humanos. Los retos son, entre otros, llevar la relación bilateral a un nivel en que haya beneficio mutuo, hacer visibles los resultados del trabajo de la UE y que sus bondades lleguen a sus estados miembros. Si nos unimos a Colombia, por ejemplo con el acuerdo comercial, habrá que demostrar que se están creando empleos y se están ampliando mercados. También queremos lograr mayor complementariedad con las misiones de Estados miembros en Colombia y que haya mayor impacto de nuestros proyectos en el país.

¿Qué perspectivas tienen de Colombia desde la crisis europea?

Con la crisis se han perdido muchos empleos. Los estados pueden aguantar esto un rato, pero no muchos años. Para salir está la voluntad de los Estados miembros, pero falta que la economía recupere un crecimiento mínimo del 1% o 2% para que las empresas vuelvan a invertir y los bancos a prestar dinero. En este punto es importante Colombia, que como los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) tiene un crecimiento positivo. Nos interesa hacer asociaciones con este país. Por eso es importante el Acuerdo Comercial, que aunque nos va a poner a competir, también posibilitará que nuestras empresas encuentren nuevos terrenos para invertir en una nación que crece, con población joven y educada que quiere trabajar.

¿En qué va el Acuerdo Comercial?

Es un procedimiento que toma tiempo. Ya fue aprobado aquí, luego pasó a los servicios de la UE, donde se tradujo a todos los idiomas de los estados miembros y se puso consideración de los mismos. Después, pasará al proceso de aprobación del Consejo, que será en marzo o abril del próximo año. Si lo aprueba, pasará al Parlamento y, una vez aprobado en esta instancia, entrará en vigor provisionalmente. El proceso para su ratificación definitiva puede durar uno o dos años.

¿La crisis afectó los términos en que se había pactado el acuerdo?

No, al contrario. El acuerdo es benéfico para salir de la crisis. Si soy una empresa privada y quiero invertir necesito fondos, pero los bancos no me los dan porque no creen en el mercado. El temor a que no prospere el negocio es sobre todo de los bancos, no de los privados, que tienen la voluntad de invertir. Viendo que hay un país con crecimiento y posibilidades, esos temores empezarán a disminuir.

¿Habrá impactos negativos en Latinoamérica a partir de la crisis?

Si no la han sentido todavía, no creo que la vayan a sentir. Nosotros ya estamos saliendo.

¿Cómo es el redireccionamiento de la cooperación de la UE a Colombia?

El programa de cooperación para el período 2014-2020 será diferente al actual. El comisario de cooperación para desarrollo, Andris Piebalgs, que estuvo hace unas semanas en Colombia, quiere darle un nuevo enfoque: los fondos irán principalmente a países donde hay mayor grado de pobreza y conflicto, sobre todo en África. Países emergentes como Colombia, Brasil, Argentina, Vietnam e Indonesia, entre otros, saldrán del sistema de ayuda directa para programas contra la pobreza, porque de acuerdo con su PIB, se considera que tienen medios para combatirla ellos mismos. El programa de ayuda directa se reemplaza con modelos de asociación, empezamos a considerarlos como socios en temas como educación, desarrollo de las ciencias, intercambio de tecnologías o en áreas donde nosotros tenemos más o similar experiencia, en los que podemos aportar financiando totalmente o la mitad o no financiando sino mandando expertos. Sin embargo, Colombia seguirá beneficiándose de los presupuestos para programas regionales. Los programas de lucha contra la pobreza seguirán adjudicándose hasta antes de 2014.

¿Qué presupuesto se destinará para ese programa?

Eso será una batalla delicada. Todos los estados miembros tienen que estrecharse el cinturón. El presupuesto tendrá que aprobarse antes de 2014.

¿Una nueva etapa en las relaciones bilaterales?

Sí. Queremos diversificar nuestra relación, llevarla a nivel de igualdad y beneficio mutuo. Una relación más madura, de socios. Más de Estado a Estado y no de ayuda de uno que da y otro que necesita. Los dos necesitamos.

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2011-12-16T21:58:10-05:00

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Daniel Salgar Antolínez

El Mundo

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