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hace 2 horas

"Bonafini sentía fascinación por las Farc"

El exapoderado de Madres de Mayo las acusa de mentir sobre el número de desaparecidos y cuenta que buscaban armar una organización guerrillera en los años noventa.

Como si fuera una rutina que se repite periódicamente, el exapoderado de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, Sergio Schoklender, volvió a aparecer para pegarles a todos. Para contar la que, dice, es la verdad detrás de aquellas mujeres argentinas emblemáticas, que se dieron a conocer por buscar a sus hijos desaparecidos durante la dictadura militar. Para contar que la fundación se financiaba con robos, que pensó en armar un grupo guerrillero en los noventa, que se entrenó con las Farc y con el Ejército Zapatista, que alguna vez pensó en secuestrar al exdictador Emilio Massera.

Atrás quedaron los meses de silencio en campaña electoral. Fue la estrategia del Gobierno para pormenorizar las denuncias que Schoklender hiciera en septiembre. Acusado de malversación de dineros del Estado, había apuntado contra todos: la presidenta, al vicepresidente, los ministros, las Madres de Mayo. Desde el Gobierno callaron y decidieron restarle importancia. Nada podía distraerlos de su objetivo próximo: ganar las elecciones.

Pero posesionada Cristina Fernández, Schoklender volvió a prender el ventilador. En sus meses de ostracismo, se dedicó a escribir un libro —Sueños postergados— en el que cuenta su verdad sobre su relación con la presidenta de la Fundación Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, y el gobierno de los Kirchner. El libro revela detalles sobre la organización de las Madres. Entre otras cosas, allí escribe que la fundación se preparaba para formar un movimiento guerrillero que diera fin al modelo impuesto por el gobierno menemista en los años noventa. “Nuestro objetivo era la revolución”, afirma.

En una extensa entrevista que concedió al escritor argentino Martín Caparrós, el exapoderado de Madres de Mayo cuenta que en el sótano de la universidad guardaban todo tipo de armas, de las cuales tuvieron que deshacerse una vez subió Kirchner al poder. “Pistolas, ametralladoras, granadas, plástico, lo que pidas. Visto ahora es un delirio; visto en plena época del menemismo era la única salida lógica: había que generar una resistencia (…). Y fue un problema enorme que, cuando se arma esta alianza con el kirchnerismo, hubo que sacar todo”.

Al tiempo que acumulaban armas, cuenta el polémico Schoklender, la fundación se puso en contacto con comandantes de la guerrilla colombiana de las Farc, así como con miembros de los zapatistas en México. “La idea era mandar compañeros a formarse en Colombia y en Chiapas, y que después esos compañeros pudieran venir con alguna formación y comenzar un trabajo, digamos, foquista en algún lugar”.

En el libro sostiene que triangulaban la llegada de jóvenes argentinos a Colombia, a través de Venezuela, donde cambiaban su documentación. “De los jóvenes que fueron, por medio de nosotros, muy pocos volvieron. La inmensa mayoría permaneció allá”, escribe. Cuenta también que quien sentía una gran fascinación por las Farc era la titular de Madres, Hebe de Bonafini. “Porque en cierta medida, sus integrantes representaban algunos de los ideales y de la historia militante de sus hijos”, explica. Por su parte, asegura en el libro, “yo creía que la salida debía ser política”.

Para financiar el movimiento y solventar el funcionamiento de Madres, Schoklender señaló haber salido a robar a mano armada. “Hebe de Bonafini avalaba los robos, ella sabía, quedaba implícito que el dinero aparecía mágicamente (…), Cuando se casa con el kirchnerismo da la orden de que toda la construcción revolucionaria se dé por concluida”, cuenta.

Tanto el oficialismo como la oposición desestimaron las acusaciones de Schocklender. “Lo que está haciendo es armar su estrategia de defensa, así como lo hizo antes en la campaña electoral”, señaló Agustín Rossi, jefe de la bancada de diputados del Frente para la Victoria, recordando que el exapoderado está imputado en una causa penal.

Por su parte, y como es de suponerse, desde la Asociación Madres de Plaza de Mayo refutaron de forma terminante lo dicho por Schoklender. Desde el Gobierno no ha habido pronunciamiento alguno. Pero ayer, tras una breve internación por una complicación asmática, la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, recibió un reconocimiento en el Congreso, rodeada por el vicepresidente Amado Boudou y distintos funcionarios de Casa Rosada. El mensaje fue claro.

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2011-12-20T22:40:18-05:00

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2013-11-05T11:00:32-05:00

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Nicolás Cuéllar Ramírez / Buenos Aires, Argentina

El Mundo

"Bonafini sentía fascinación por las Farc"

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