Irán redobla su desafío atómico

El régimen iraní lanzó un misil que escapa a los radares y anunció el uso de uranio enriquecido en su programa nuclear.

Una de cal y otra de arena. Tras haber declarado su disposición a reanudar las (hasta ahora inútiles) conversaciones nucleares con las grandes potencias, Irán les lanzó un órdago al anunciar sucesivamente el disparo de un misil de alcance medio y que ha probado las primeras barras de combustible nuclear de fabricación nacional. Además, sus generales prevén para los próximos días unos ejercicios navales para bloquear el estrecho de Ormuz. El nuevo desafío iraní se produce en un momento en que Estados Unidos y la Unión Europea están aumentando las sanciones económicas contra el régimen islámico.

Los gobernantes iraníes están jugando con fuego en lo que algunos observadores regionales interpretan como una huida hacia adelante para tapar las tensiones internas que afrontan desde la controvertida reelección, en junio de 2009, del presidente Mahmud Ahmadineyad. Aunque Irán suele exagerar sus avances en materia nuclear para ganar peso en su pulso con Occidente, el anuncio de que ha logrado fabricar barras de combustible atómico es una clara provocación, ya que el enriquecimiento de uranio es el eje del conflicto que mantiene con la comunidad internacional sobre el objetivo último de su programa nuclear.

Según la página web de la Organización de la Energía Atómica de Irán, los científicos iraníes han introducido esas barras en el reactor de investigación de Teherán. De ser cierto, significaría que lograron encapsular el uranio enriquecido al 20%, una técnica que pocos países realizan. En los últimos días han aumentado las sospechas de que su intención es dominar el proceso hasta alcanzar el 90% de enriquecimiento que requiere la fabricación de una bomba.

El último informe del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) aseguraba el pasado noviembre que Teherán daba la impresión de “haber trabajado en el diseño de un arma nuclear”. Los inspectores de esa agencia de la ONU mostraban también su temor de que continuaran las investigaciones secretas con esa finalidad.

La República Islámica, que rechaza esas acusaciones y asegura que necesita la energía atómica para generar electricidad, se ha negado hasta ahora a renunciar al enriquecimiento aduciendo que Occidente podría bloquear su acceso al combustible nuclear y que el Tratado de No Proliferación le da ese derecho. Pero, por otro lado, piden reanudar conversaciones sobre el tema. No ayuda a convencer de su sinceridad el empeño iraní en exhibir músculo militar.

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2012-01-02T21:57:45-05:00

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2013-07-26T04:47:28-05:00

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Ángeles Espinosa, especial de ‘El País’, Dubái

El Mundo

Irán redobla su desafío atómico

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