Canciller María Ángela Holguín se reúne con el gobierno castrista

EE.UU. rechazó la participación de Cuba en la Cumbre de las Américas. Colombia busca evitar a toda costa la ausencia del bloque del Alba en el encuentro.

La encrucijada en la que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ha puesto al gobierno colombiano al advertir, en nombre de algunos estados de la Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América (Alba), que si Cuba no es invitada a la VI Cumbre de las Américas, que se realizará en Cartagena entre el 14 y el 15 de abril, estos países tampoco vendrían, aún está a la espera de una solución. Sin embargo, empiezan a salir a la luz factores que indican que la declaración de Correa se enfrenta inevitablemente a una negativa: si no hay consenso entre los países participantes, Cuba no viene. Y no habrá consenso, porque EE. UU ya se negó a invitar al gobierno castrista.

En primer lugar, cuenta el excanciller Guillermo Fernández de Soto a El Espectador, desde la primera Cumbre de las Américas se definió que el criterio para la participación de los estados es su coincidencia en la defensa de la democracia, prosperidad e integración hemisférica.

En segundo lugar, los compromisos de la Cumbre se derivan de las reuniones presidenciales, sobre las que hacen seguimiento la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Por tanto, dice Fernández, “no se trata de una invitación hecha por Colombia, sino de que los estados cumplan todos los estándares fijados para la asistencia de Cuba”.

La canciller María Ángela Holguín ha reiterado que la invitación a Cuba debe tratarse de una decisión consensuada. Pero tal consenso no va a ser posible, pues el gobierno estadounidense ya manifestó su negativa ante la posible participación de Cuba. El portavoz del Departamento de Estado, William Ostick, afirmó que no hay mejoras significativas en las libertades políticas y democráticas en la isla, por lo que no cumple con los estándares de asistencia.

Coincidencialmente, Holguín está en La Habana y aprovechará para escuchar si los cubanos tienen la intención de estar en la Cumbre o no. Fernández, por su parte, considera que la diplomacia cubana no tiene interés alguno en participar, porque desde el 3 de junio de 2009, cuando se dejó sin efecto la resolución de la OEA que los excluía del Sistema Interamericano, “ellos expresaron públicamente no tener interés en hacer parte de la OEA”.

Fidel Castro, para entonces mandatario de Cuba, afirmó que la OEA es un Caballo de Troya de los EE. UU. y dijo que “Cuba no es enemiga de la paz, ni reacia al intercambio o la cooperación entre países de diferentes sistemas políticos, pero ha sido y será intransigente en la defensa de sus principios”. No habría por qué pensar, entonces, que el actual gobierno de Raúl Castro esté interesado en participar en una Cumbre creada en 1994 por iniciativa del gobierno estadounidense, entonces bajo el mandato de Bill Clinton.

La propuesta hecha por el presidente ecuatoriano, que aún no ha sido oficializada ni discutida entre los cancilleres de Colombia, Ecuador y Venezuela (quienes se reunirán cuando Holguín termine su visita a Cuba), parece entonces enfrentarse prematuramente a una negativa. Si no hay consenso, y no lo habrá, Cuba no viene.

No obstante, la senadora y presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, Alexandra Moreno Piraquive, también en conversación con este diario, dice que Colombia debería presionar a EE. UU. para abrirle la puerta a la isla: “El gobierno cubano no puede ser tan ingenuo como para no saber que, si viene a la cumbre, se le van a exigir reformas democráticas con las que tal vez no ha cumplido. Pero EE. UU. debe ceder en sus políticas que ya están mandadas a recoger y abrirle la puerta a Cuba si ellos quieren hacer parte de la Cumbre”.

La posición de Correa , respaldada por el mandatario venezolano, Hugo Chávez, pone a muchos a dudar sobre la supuesta amistad que ha logrado el presidente colombiano con las naciones vecinas. Si por un lado el restablecimiento de relaciones y de acuerdos fronterizos va por buen camino, por el otro Correa amenaza con la posible ausencia del Alba en la Cumbre en Colombia, lo que en palabras de Montero constituiría un fracaso no sólo del cónclave, sino de la capacidad conciliadora que ha caracterizado al Gobierno colombiano a nivel regional.

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2012-02-07T23:27:02-05:00

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2013-11-07T00:40:47-05:00

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Daniel Salgar Antolínez

El Mundo

Canciller María Ángela Holguín se reúne con el gobierno castrista

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