Presidente sin título

Pál Schmitt tuvo que abandonar su cargo por haber plagiado gran parte de su tesis doctoral.

Su tesis recibió la distinción summa cum laude de la Universidad Semmelweis de Budapest. Se titulaba Análisis del programa de los Juegos Olímpicos modernos y fue presentada por Pál Schmitt en 1992. Quién iba a pensar entonces que el futuro presidente de Hungría, que para ese año ya había ganado el oro olímpico en esgrima y era director del comité olímpico nacional, tendría que abandonar un día la presidencia por cometer plagio en su texto doctoral.

“Ahora que mi situación personal divide a mi amada nación en lugar de unirla, mi deber es poner fin a mi servicio y dimitir de mi cargo de presidente”. Así se expresó ayer Schmitt, de 69 años, ante el parlamento húngaro, después de dos meses de ser objeto de críticas y manifestaciones de la oposición. En redes sociales y medios del país son frecuentes las críticas a los errores de ortografía del presidente, así como a su personalidad gris y sin ideas propias.

Después de que en enero la revista HVG denunciara, primero, que 180 de las 215 páginas de la tesis de Schmitt fueron un plagio, traducido del francés al húngaro, del trabajo del investigador búlgaro Nicolai Georgiev, y segundo, que otras 17 páginas fueron copiadas a Klaus Heineman, un autor alemán, la Universidad de Semmelweis formó un comité para rastrear esas denuncias. La semana pasada, los expertos publicaron un informe donde queda claro que hay evidencia suficiente de que gran parte de la tesis no pertenece a Schmitt. En consecuencia, la universidad le retiró al presidente su título doctoral.

Schmitt, que ha negado el plagio en muchas ocasiones, criticó al comité universitario y afirmó que tomaron medidas sin conocer su postura, por lo que interpondrá acciones legales.

Durante sus dos años como jefe de Estado, Schmitt fue leal al gobierno conservador del primer ministro, Viktor Orbán, cuya gestión ha sido duramente criticada por la Unión Europea, especialmente por la desigual distribución de los poderes, la represión a la libertad de prensa y su manejo de la crisis financiera. El Parlamento tiene ahora un mes para elegir un nuevo mandatario, que deberá ser mayor de 35 años y tendrá que conseguir en la primera vuelta más de dos tercios de los votos. Sin embargo, el cargo de presidente en Hungría es meramente representativo y carece de competencias importantes.

Pál Schmitt no es el primer político envuelto en este tipo de escándalos. Hace un año, el ministro de Defensa de Alemania Karl-Theodor zu Guttenberg, una de las figuras más importantes del gabinete de Ángela Merkel, tuvo que renunciar por haber plagiado las fuentes del 20% de las 475 páginas de su tesis doctoral en derecho.

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