La carcelera de la mafia mexicana

Al parecer las matanzas se fraguaban desde el Penal Número Dos de Durango, México.

Por la noche, cuando los demás reclusos dormían, los sicarios (presos también) salían y tomaban un carro hasta los bares de Torreón, donde la gente bailaba. Luego abrían fuego y mataban a aquellos con los que tenían cuentas pendientes y a cualquiera que se atravesara en el camino para luego volver a su celdas antes del amanecer. Cerca de 30 personas fueron acribilladas el mes pasado entre narcos y civiles, y hoy las sospechas apuntan a la directora del penal, Margarita Rojas.

Rojas fue detenida y afronta un proceso judicial junto al subdirector Carlos Francisco Uranga, el jefe de guardias y José Guadalupe Díaz. Presuntamente, los tres recibían beneficios de los carteles del narcotráfico a cambio del beneplácito para la salida nocturna de sicarios. Incluso, se habla de que las armas con las que los reclusos cometían sus crímenes por fuera de la cárcel eran suministradas desde la dirección.

El nombre de Margarita Rojas apareció cuando el cartel de Los Zetas difundió un video en el que el policía Rodolfo Nájera aseguraba que la directora autorizaba la salida de los reclusos. El agente había sido capturado por el grupo criminal y en su testimonio confesaba además que había decidido colaborar con el crimen organizado para mejorar sus ingresos.

Los límites entre los estados de Durango y Coahuila, entre los que se encuentra Torreón, se han convertido en uno de los escenarios más sangrientos de México. Lo terrenos conforman la llamada Comarca Lagunera, un lugar estratégico, cerca de la frontera con Estados Unidos, por el que pasan muchas de las rutas de la droga.

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