Las lluvias no cesan en Pakistán

Las intensas lluvias que afectan a Pakistán desde finales de julio han puesto al país asiático en medio de un huracán de problemas.

Las precipitaciones no se detienen y en tierra las inundaciones y los damnificados crecen a medida que pasa el tiempo. Hasta ahora no hay consenso en las cifras, el ejército paquistaní calcula que el número de afectados llega a 2,5 millones, y por otro lado Naciones Unidas establece que el número asciende hasta 3,2 millones. Algo similar ocurre con las víctimas mortales: la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres establece el número en 951, mientras que otras agencias estatales hablan de 1.500.

El Ejército designó un grupo de 30.000 soldados, 43 helicópteros y 100 barcos para ejecutar labores de rescate en todo el territorio, principalmente en la provincia nororiental de Khyber Paktunkwa, donde han tenido lugar cerca del 80% de los fallecimientos. Ahora la preocupación de las autoridades sanitarias se centra en evitar la ola de enfermedades que podría venir con el agua de los pozos contaminadas con el fango, los cadáveres de personas y animales y la ausencia de alimento. La comunidad internacional ya inició el envío de ayuda humanitaria.

Desde el gobierno paquistaní se ha hecho la estimación de que serán necesarios US$3.500 millones para recuperar las zonas afectadas. De otro lado, los damnificados critican al Estado por no haber sido capaz de manejar la emergencia y por no prevenirla. Estas podrían ser las más devastadoras lluvias de la historia reciente paquistaní, tanto que ya comienzan las comparaciones con la tragedia de 1929, cuando en circunstancias similares a las actuales murieron más de 1.000 personas

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