Un país entero bajo el agua

El nivel del agua por cuenta de las continuas lluvias es tan alto que en varias zonas del país sólo algunos árboles y edificios son visibles.

La devastación causada por las lluvias e inundaciones en Pakistán se extiende por el país y llega, por el cauce del río Indus, a la provincia central de Punjab, la más populosa y considerada el granero de esta nación. También se ha lanzado una alerta en algunos distritos de las provincias de Sindh y Belochistán. Seguirá lloviendo en los próximos días y hay amenaza de que varias presas se rompan.

El desastre ha causado ya la muerte de al menos 60 personas en el centro del país, según las cifras oficiales. El río Indus se ha desbordado en al menos siete distritos de Punjab y, junto con la lluvia, ha alimentado las inundaciones que también han dejado sin techo a miles de personas. En cifras oficiales, podrían ser hasta 1.500 muertos en la devastadora semana de lluvias monzónicas.

“Sólo huímos con nuestros hijos, dejando todo atrás”, aseguró Fateh Mohammad a la agencia de noticias AP. Este padre de familia fue sorprendido cuando se rompió una barrera de protección en la ciudad de Kot Addu, en Punjab. “Todas nuestras posesiones se hundieron en el agua, no tenemos nada”, contó tras ser evacuado por el ejército. Por televisión se transmiten caras de dolor, angustia y desesperación. Tomas aéreas muestran que en muchas zonas el nivel del agua es tan alto que sólo algunos árboles y edificios son visibles.

La región más afectada sigue siendo el noroeste, la provincia de Jaibar Pajtunjua, la más castigada por la insurgencia talibán. Sólo ahí 3,2 millones de personas están afectadas y 1,8 necesitan “urgentemente” asistencia alimentaria. “Antes de las inundaciones Jaibar Pajtunjua ya sufría de falta de alimentos. La gente ha perdido sus cosechas, sus reservas, los mercados no están funcionando”, explica por teléfono el portavoz para Pakistán del Programa Mundial de Alimentos, Amjad Jamal.

El Valle del Swat es de los más afectados ya que muchos de los puentes quedaron destruidos. El viernes dos helicópteros empezaron a distribuir comida a unas 25.000 personas que están atrapadas allí. El ejército anunció el rescate de unos 600 turistas de los 1.500 que se cree que están atrapados en el Valle. Los viajeros empezaron a llegar tras la operación del Ejército contra los talibanes el año pasado. En las otras provincias, unas 20.000 familias también necesitan urgentemente alimentos.

En un país tan afectado por la violencia, como Pakistán, las tragedias pegan aún más. Talat Masood, un reconocido analista político, dice que hay riesgo de que los talibanes tomen ventaja de una catástrofe así.

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