La violencia se ceba con Caracas

La herida de una jugadora extranjera de béisbol  en pleno juego desnudó la grave situación de orden público que vive la capital venezolana.

El marcador estaba 12 a 9 a favor de Holanda en el partido contra Hong Kong, del IV Campeonato Mundial de Béisbol Femenino, en Caracas, cuando una bala perdida entró en el estadio e hirió a una de las jugadoras. Cheuk Woon Yen Sinne, de 28 años, se desplomó sobre la tercera base del campo de Fuerte Tiuna, la base militar más importante y segura del país. El proyectil se incrustó en su gemelo izquierdo, sin causar daño a huesos o nervios, y el mismo día, el 12 de agosto pasado, pudo dejar el hospital. El disparo provenía de una de las barriadas populares cercanas al fuerte, donde cada fin de semana mueren decenas de jóvenes a causa de la violencia callejera.

Este incidente provocó que Hong Kong se retirara del campeonato, pero sobre todo encendió una vez más la polémica acerca de si Venezuela es o no el país más inseguro de América Latina. Con cerca de 28 millones de habitantes, el país tiene una tasa extraoficial de 70 homicidios por cada 100.000 habitantes. En Caracas esta cifra se dispara hasta 200 homicidios por cada 100.000 habitantes (en Bogotá ha bajado hasta los 18).

En la capital, la delincuencia campa a sus anchas. La Mesa de Unidad Democrática, que aglutina a una treintena de partidos, afirma que en julio pasado se registraron 469 muertes violentas en el área de Caracas, es decir, una media de 15 al día.

La violencia se extiende por todo el país. Según cifras del Observatorio Venezolano de la Violencia, durante 2009 fueron asesinados 16.047 venezolanos —44 al día— y sólo en el 9% de los casos se produjo al menos una detención. Roberto Briceño León, director del Observatorio, dice basar sus estadísticas en datos extraoficiales del Cuerpo de Investigaciones Penales y Criminalísticas. No hay otro modo de hacerlo, sostiene, pues desde 2003 el gobierno de Hugo Chávez se abstiene de ofrecer cifras oficiales de inseguridad y prohíbe a los funcionarios vinculados con el tema hablar con los medios de comunicación.

El estudio oficial más reciente que ha encargado el Estado para evaluar el asunto es la encuesta de victimización realizada entre marzo y abril de este año por el Instituto Nacional de Estadística; sus resultados, sin embargo, no han sido divulgados. Pero al menos en el Índice Global de Paz de 2010, que mide los niveles de violencia de 149 países del mundo, Venezuela aparece en el puesto 122º, después de Sudáfrica.

Con estadísticas o sin ellas, son muchas las familias venezolanas que tienen al menos una historia de violencia que contar. Robo a mano armada, asesinato, secuestro exprés. Esas historias se reflejan en las encuestas y, en consecuencia, en la agenda de la campaña política para las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre. Un estudio realizado en febrero pasado por el Instituto Venezolano de Análisis de Datos, a petición del gobierno, indica que la inseguridad ciudadana es el problema que más preocupa a los venezolanos. Los entes gubernamentales eluden el problema y sostienen que los medios privados exageran el problema para horadar la popularidad del presidente Chávez, que ronda el 50%.

El director del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero, quiso hacer “reaccionar” al gobierno frente a la “terrible delincuencia” que azota al país. Por eso, el viernes pasado, a seis columnas y en portada, el periódico publicó una fotografía de la morgue de la Medicatura Forense de Caracas, adonde van a parar todos los muertos de la ciudad. La imagen, según el pie de foto de diciembre de 2009, muestra a una decena de cadáveres desnudos, apilados, ensangrentados, sobre un titular que dice: “Muertos sin dignidad”.

Al día siguiente, la Fiscalía General de Venezuela informó que abriría una investigación contra el diario por vulnerar “el derecho a la integridad moral y psíquica de los niños, niñas y adolescentes, así como a recibir información adecuada a su formación integral” con la publicación de esa fotografía. El jefe de la policía científica, Wílmer Flores, criticó la publicación diciendo que la imagen fue captada en 2006 y que los medios desconocen “el esfuerzo” que hacen las fuerzas de seguridad para hacer de Venezuela un país seguro.