"El mercader de la muerte" será extraditado de Tailandia a EE.UU.

Se trata de Viktor Bout, acusado de ser el mayor traficante de armas del mundo. Las Farc formarían parte de su lista de clientes.

Antes de ser capturado, Viktor Bout fue buscado durante más de dos años por la Interpol como parte de un proceso por terrorismo y tráfico de armas urdido principalmente desde Washington. Dicen que fue gracias al computador de Raúl Reyes que dieron con su paradero. Agentes encubiertos debajo de la fachada de supuestos emisarios de las Farc habrían concertado una cita con Bout en Bangkok, Tailanda, para la compra de un nada despreciable arsenal: 800 misiles tierra-aire, 5.000 fusiles AK-47, explosivos C-4 y minas antipersona.

La cita ficticia, llevada a cabo el 6 de marzo de 2008, terminó con la captura de Bout, conocido más allá de los expedientes como “El mercader de la muerte”, y con la apertura de una investigación penal en Tailandia. El primer pedido de extradición por parte de Estados Unidos llegó en agosto de ese mismo año y fue negado por el Tribunal de Justicia tailandés. Sin embargo, el proceso de apelación resultó favorable a los intereses estadounidenses y este viernes se conoció que en un lapso no superior a tres meses Bout será trasladado a Estados Unidos para ser juzgado.

Las acusaciones que pesan sobre su nombre van mucho más allá de la dotación de armamento a la guerrilla colombiana. Al parecer el juego de Viktor Bout no discriminaba a los bandos de la guerra. Se cree que vendía armamento a los talibanes en Afganistán y a sus enemigos de la Alianza del Norte, a países como Liberia y la República Democrática del Congo —embargados en su arsenal por la ONU— y a diversos ejércitos irregulares en África. Los servicios de inteligencia estadounidenses y británicos lo identifican como el mayor contrabandista de armamento del mundo, un multimillonario inteligente y astuto.

Nacido en la antigua Unión Soviética y con pasos por la Fuerza Aérea Rusa y la KGB, los rumores cuentan que “El mercader de la muerte” comenzó su carrera como traficante de armas comprando una flota de aviones de transporte que luego utilizó para distribuir las armas que conseguía del colapsado ejército soviético, entre 1989 y 1990. Su dominio de los idiomas inglés, español, francés, portugués, uzbeko y algunas lenguas africanas le permitieron a su red de tráfico tener un alcance mundial e ingresos económicos enormes. De ser condenado en Estados Unidos, Bout podría pasar el resto de su vida en la cárcel.

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