"Nos dijeron que el Pentágono jugaría sucio"

El fundador de Wikileaks asegura que no es culpable de crímenes sexuales.

Julián Assange, fundador de Wikileaks —la organización que ha revelado miles de documentos sobre la guerra en Afganistán— aseguró este fin de semana que teme que sectores militares de Estados Unidos estén interesados en “destruir” su organización con “juegos sucios”.

En declaraciones a varios medios de Suecia, donde se encuentra desde hace diez días, Assange se defendió de las acusaciones por violación y maltrato a dos mujeres, que por varias horas entre viernes y sábado provocaron una orden de arresto por parte de las autoridades de este país.

La orden fue finalmente revertida el sábado, luego de que una  fiscal de alto rango determinara que “no hay razones para sospechar” de Assange. El fundador de la organización, que había llegado hace diez días a Suecia en busca de protección legal para la operación de su página, fue acusado por una mujer en Estocolomo, que aseguró haber sido violada por él. Tres días después, otra mujer, en un pueblo cercano a la capital, también interpuso una demanda de maltrato.

Pero tras la revocatoria de la orden de captura, los seguidores de Wikileaks han empezado a denunciar un plan para presionar a Assange y al resto de sus miembros para que detengan actividades como la filtración de miles de documentos clasificados sobre las operaciones de inteligencia de las fuerzas norteamericanas en suelo afgano.

De hecho, en dos entrevistas concedidas este domingo y en su página de Twitter, el canadiense, de 39 años, aseguró: “No sé quién se esconde detrás, pero nos avisaron que, por ejemplo, el Pentágono jugaría sucio para destruirnos”. El hombre añadió que le pidieron ponerse “en guardia contra trampas sexuales”.

Las revelaciones de los documentos de Wikileaks, hace un mes, fueron criticadas duramente por los altos mandos militares estadounidenses y por la Casa Blanca, los cuales señalaron que los documentos ponían en riesgo decenas de operaciones en curso en Afganistán, así como amenazaban la vida de informantes y cooperantes en el país cuyos nombres fueron revelados.

Assange asegura que la próxima tanda de documentos (cerca de 9.000) será aún más “explosiva”. Y ante las amenazas de sus críticos, ha viajado a Suecia, donde trabaja con el famoso Partido Pirata en el establecimiento de los servidores de Wikileaks, dado el amplio marco legal que protege el derecho a la libertad de información en el ordenamiento legal sueco.

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