Ecuador pidió a México extremar protección al testigo de masacre

La familia de Luis Lala relató que el joven se dirigía a Estados Unidos para ayudar a sus padres a pagar deudas.

La noticia de que su esposo baleado permanecía en un hospital mexicano, la abatió inmediatamente. Angelita Lala pasaba el día en Zer, una localidad solitaria de la provincia ecuatoriana de Cañar, cuando se enteró del suceso. Le dijeron que a Luis Freddy Lala Pomavilla, su marido, le habían disparado y que no era muy claro el estado de salud en el que se encontraba.

La última vez que hablaron fue una semana atrás. Lala Pomavilla la llamó para informarle que había llegado a México y que estaba esperando a que los “coyotes” (traficantes de personas) lo condujeran hacia el Río Bravo, en la frontera con Estados Unidos, para dar el último paso hacía el destino final. No se trataba de su propio ‘sueño americano’, sino de una consecuencia del de sus padres. Siete años atrás, Alejandro Lala había entrado ilegalmente en busca del futuro que quizás no encontraría en Zer, y su madre, María Oliva Lala, había hecho lo propio hace dos años, para reunirse con su pareja.

El desempleo y la deuda pendiente con los “coyotes” obligaron a que Alejandro Lala ordenara a su hijo Luis Freddy ir en su auxilio. Debía comprometerse con los “coyotes” a pagar US$11.000, viajar como ilegal, trabajar y dar su mano para saldar los pagos pendientes, no importaba que Angelita tuviera cuatro meses de embarazo. “ Se fue sin decir nada... prácticamente le obligaron a que se fuera”, decía este jueves María Udulia Lala, tía del joven herido.

Lo que no estaba en el libreto de la familia Lala era que yendo hacia la frontera, cruzando el estado de Tamaulipas, en una localidad de nombre San Fernando, un grupo de hombres armados iba a interceptar el camión en el que se dirigían Luis Freddy Lala y 71 inmigrantes más que buscaban entrar ilegalmente a Estados Unidos. En la tarde del miércoles pasado se supo que de ese grupo, Lala había sido el único sobreviviente, porque los demás habían sido víctimas de una masacre.

En el hospital en donde se encuentra, el ecuatoriano relató que los hombres que los interceptaron se identificaron como miembros del cartel del narcotráfico ‘Los Zetas’ y les ofrecieron ser reclutados como sicarios. Nadie estuvo dispuesto a cambiar de planes, a dejar Estados Unidos por México. Después, en retaliación, vinieron los gritos, las ráfagas de disparos y los tiros de gracia contra los inmigrantes.

El disparo que se suponía debía asesinar a Luis Freddy entró por el cuello y saló por la mandíbula. La suerte le permitió esperar pacientemente a que los agresores se marcharan y entonces ir a donde fuera a solicitar ayuda.

No obstante, dado que el relato de la masacre se centra en el único sobreviviente, el presidente de México, Felipe Calderón, expresó su desacuerdo con la revelación de la identidad del joven y la difusión de fotografías tomadas en el hospital en el que está siendo atendido. "Yo di la orden de que se cuidara la identidad del testigo, que no se reprodujeran imágenes y mucho menos su nombre. Habrá que investigar lo que ocurre”, decía este jueves Calderón.

Precisamente, este tema originó el pronunciamiento del gobierno de Ecuador, que por medio de la secretaria nacional del Migrante, Lorena Escudero, solicitó a México extremar la protección a Luis Freddy Lala: “Es una persona que ha denunciado a una banda de crimen organizado. Es una víctima que tiene que ser protegida en su salud física y mental, y de posibles retaliaciones de esta banda”, puntualizaba la funcionaria, quien además sugirió extender la protección a la familia.

Escudero, igualmente, aseguró que el presidente Rafael Correa había puesto a disposición el avión presidencial para repatriar a su ciudadano o para enviar personal de apoyo lo más pronto posible. También argumentó que Lala era una víctima de los traficantes de personas y que en su criterio, por esta razón, él no podría ser juzgado por haber ingresado ilegalmente a México.