Final oficial de la guerra en Irak

Este martes es la retirada de las tropas de combate de EE.UU. que se encuentran en Bagdad.

Este martes termina oficialmente la presencia de Estados Unidos en Irak. Hace siete años sus tropas (ayudadas por un puñado de países que apoyaron la invasión y enviaron soldados) invadieron el país dejando una estela de muerte y destrucción. La de Irak se convirtió junto con Afganistán en la guerra más larga en la que se ha visto envuelto Estados Unidos y en una de las de mayor costo económico y humano, con casi US$900.000 millones invertidos, 150.000 iraquíes muertos, 4.200 soldados fallecidos y una situación política explosiva.

La retirada de los soldados se ha ido realizando progresivamente. Hace apenas unos días las últimas unidades de combate salían hacia Kuwait. Quedan 50.000 uniformados cuya tarea oficial no estará en el frente de combate sino en campos de entrenamientos de las fuerzas iraquíes. El presidente Barack Obama cumple así con su promesa de terminar una guerra ajena y que fue justificada por su predecesor, George W. Bush y sus aliados con unas armas de destrucción masiva que jamás se encontraron.

Para hacer oficial el retiro, el presidente Barack Obama se dirige este martes a la nación, en horario de máxima audiencia, para anunciar el final de la guerra en el país árabe. Su vicepresidente, Joseph Biden, llegó este lunes a Bagdad para participar en la ceremonia de “cambio de mando y de misión”. Biden “llega a Irak para participar en una ceremonia de cambio de comando y de misión, cumpliendo el compromiso hecho por el presidente en su primer mes de mandato”, explicó la Casa Blanca en un comunicado haciendo referencia a la promesa del mandatario en febrero de 2009 de que las misiones de combate en Irak concluirían el 31 de agosto de 2010.

Pero la salida de las tropas estadounidenses lo único que hace es poner en evidencia el inquietante futuro del país. En los últimos días, una cadena de atentados terroristas, que dejó un saldo de 64 muertos y 300 heridos, envió un claro mensaje: la insurgencia está fortalecida y no hay suficientes recursos para combatirla.

A eso se suma la pobreza, la destrucción total de la infraestructura y el vacío político que ya se prolonga casi seis meses, fruto de la incapacidad de los dirigentes para formar gobierno después de las elecciones de marzo. Un explosivo coctel que hace pensar que se avecinan días aún más difíciles para los iraquíes.