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hace 31 mins

Los trabajadores de la mina San José en Chile cumplen 40 días de encierro

El psicólogo Alberto Iturra está encargado de la salud mental de los 33 mineros chilenos atrapados.

El pueblo se llama Cantera y está ubicado a 30 kilómetros de la mina San José. Cada mañana, Alberto Iturra sale temprano en su automóvil, media hora al volante, para detenerse en el campamento La Esperanza, el centro de operaciones del equipo de rescate en Copiapó. Allí pasa el día comunicándose con los 33 mineros atrapados en el refugio y dando consejos de tranquilidad a los familiares. Revisa las cartas que van y vienen a través de la sonda de ocho centímetros de diámetro que sirve de puente entre la superficie y el calvario. Cada palabra merece cuidado, no permitiría que un mensaje cause depresiones, problemas o rivalidades.

Recorre los 30 kilómetros de vuelta a Cantera cuando anochece. En su casa goza de un buen ancho de banda para concertar videoconferencias con expertos de la Nasa que no pudieron viajar a Chile, pero asesoran los procedimientos por medio de la web. Es de noche y Alberto Iturra conversa por el teléfono mientras envía un correo electrónico a Estados Unidos. Dice entusiasmado que el plan para instalar luces dentro de la mina, que diferenciarán el día de la noche, está casi listo.

Desde hace 26 años trabaja en el sector minero. Asesora a la empresas para seleccionar el personal, no cualquiera podría meterse en las entrañas de la tierra. La Asociación Chilena de Seguridad lo contactó en esta oportunidad con el propósito de mantener lúcidos a los 33 mineros y dar el apoyo necesario a las familias. La rutina se repetirá por los próximos tres o cuatro meses, cuando el rescate y el encierro lleguen a su fin.

¿Qué es lo más complicado de la convivencia del grupo, que podría dar problemas?

Creo que no va a haber problemas graves, tengo mucha fe en el grupo y en las personas. A lo mejor van a aparecer las crisis. Una vez se den, habrá que acompañarlos con los procesos correspondientes tratando siempre de dar un paso hacia delante.

¿Qué podría pasar en los momentos de crisis a los que se refiere?

En todo grupo se presentan diferencia de opinión, giros de liderazgo u oposición a la autoridad en algún momento. Todos los seres humanos lo vivimos y lo manejamos a diario. En todas partes sucede, hay discusiones fuertes en cualquier barco o en cualquier selección de fútbol, en situaciones en las que personas no están sometidas ni siquiera a la mitad de la presión que soportan los 33 mineros. No tendría por qué ser un proceso especialmente más complicado o difícil en estas circunstancias.

Usted advirtió que el estado en el que los mineros se encuentran ahora está un punto de "luna de miel", pero en octubre podría venir una etapa difícil, ¿qué podría pasar entonces?

El cansancio, la fatiga, el deseo de salir, todo se acumulará. Habrá momentos en los que alguien se molestará con otro y lo enfrentaremos a medida que ocurra. Espero que no suceda alguna cosa extraordinaria.

¿Es posible que después de dejar la mina vengan secuelas psicológicas para los trabajadores? ¿Qué podría pasarles?

Estamos haciendo todo para que no suceda. Habrá cosas que tendrán que integrar en sus vidas. Después de una experiencia tan potente como la que están viviendo es posible que vean la vida de otra manera e integren nuevas jerarquías de valores. Lo que antes parecía superimportante, luego ya no resulta tanto. Eso posiblemente les haga difícil la vida, porque la gente no los va a entender.

¿Cómo ha afectado a los mineros el hecho de que en algunos casos sus esposas se enteraran de que tienen amantes?

Eso hasta ahora no les ha preocupado. Ellas no los pueden increpar todo el día ni los pueden retar todo el tiempo. A veces, debo admitirlo, resulta casi divertido. No es algo que ellos estén en capacidad de decidir, manejar y enfrentar ahora, entonces tendrán que ordenar sus asuntos cuando salgan.

¿Ha habido reclamos de las esposas a sus maridos en cartas o conversaciones?

Les he pedido que no, ¿para qué? Les pregunto: ¿Qué ganas?, nada. ¿Entonces? Si reclaman, lo más probable es que cuando salgan, luego de tantos reclamos, ellos no quieran verlas. Si tienes dos mujeres, una te reclama y otra no, ¿con cuál te vas? (risas). Eso tienen que mirarlo ellos, no es un problema psicológico (risas).

¿En qué ha consistido el tratamiento psicológico que reciben los mineros?

Nosotros hemos definido y nos han dado pruebas, además que el grupo está sano, compuesto por personas sanas. Cuando alguien pide ayuda, alguna cercanía o algo especial, se le da. Por ejemplo, alguien echa de menos a un familiar y pide si se lo podemos ubicar y se lo ubicamos. Hay algunos que quieren fumar y yo estoy hablando con los médicos a ver si podemos de alguna manera manejar el tema de los cigarrillos de una forma más tolerante. Se trata de asistencia, no de terapia.

¿Cuál es la razón para no darles cigarrillos?

Básicamente porque abajo el ambiente es muy húmedo y la excitación del aparato respiratorio puede hacer brotar algunas enfermedades que están latentes y que no se han manifestado.

¿Y qué ha pasado con el vino?, en cierto momento se dijo que estaban analizando la posibilidad de darle una copa a cada uno.

No. Eso ni siquiera se ha discutido. En las minas en Chile no se bebe, dentro de las minas no se bebe. Para qué meternos en problemas.

¿En qué consisten las comunicaciones entre el equipo de rescate y los mineros?

Próximamente comenzaremos con la capacitación. Impartiremos cursos de enfermería básica para situaciones que ellos podrían manejar abajo; de rescate, para que cuando llegue el momento de salir a la superficie estén preparados para ello. Simultáneamente a esto, tenemos que diseñar un plan de acondicionamiento físico, porque cualquiera sea el tipo de jaula para su rescate deben tener una condición física que les permita resistir en cierta posición una cierta cantidad de minutos. Deben aprender a manejar la respiración, el equilibrio corporal y a ser conscientes de que en el último tramo tienen que taparse los ojos para proteger la vista de los rayos ultravioleta.

¿El plan de rescate podría culminar antes de lo presupuestado?

Nos encantaría a todos, porque podríamos volver a nuestras casas. No nos atrevemos a decir nada. Aquí están las máquinas trabajando y las máquinas tienen sus ritmos, hay que hacer mantenimientos, se pueden atascar y retrasar. Es minería al fin y al cabo.

¿Los 33 mineros son conscientes de que permanecerán allí tres o cuatro meses?

Sí. Son personas sanas, no hay necesidad de decirles mentiras.

¿Por qué es importante diferenciar el día y la noche dentro de la mina?

Hay más de 20 factores psicosomáticos que se entrelazan y que están relacionados con un ciclo diario de vida sano. Tiene que ver con los estados de ánimo, la energía del cuerpo, el sistema inmunológico. La importancia es grande.

¿Cómo se ha mantenido el liderazgo dentro del grupo. El jefe de turno, Luis Urzúa, continúa siendo la máxima autoridad dentro de la mina como lo fue en un principio?

Eso ha funcionado muy bien y se mantiene así. El grupo no se ha dividido en liderazgos, sino en grupos con tareas de trabajo definidas, pero se mantienen como un solo conjunto y siempre van a serlo.

¿Cómo están los familiares, más tranquilos?

No. Nadie está tranquilo acá. Estamos haciendo todo nuestro mejor esfuerzo para que esto resulte bien. Vamos a estar tranquilos cuando todo esto termine.

Diario de la mina

Llega tercera sonda

Finalmente, ayer terminó de llegar la caravana de camiones que transportaba una gigantesca sonda petrolera que cavará una tercera alternativa de rescate. La instalación de esta perforadora tardará al menos 10 días, por lo que se estima que el próximo 18 de septiembre estaría lista para iniciar los trabajos de excavación.

Avanza la perforación

La máquina Strata 950, que cava el Plan A de rescate de los 33 hombres atrapados en la mina San José, alcanzó 195 m. Por otro lado, la perforadora modelo T-130, que lleva a cabo el Plan B, sigue parada debido a que una de sus piezas se rompió y no ha sido posible sustraerla.

Don Francisco en la mina

El conductor televisivo Don Francisco (foto) visitó el pasado viernes la mina San José, donde se sacó fotos con niños y otros familiares de los trabajadores atrapados a 700 metros de profundidad: "Una cosa es verlo por TV y otra estar aquí", afirmó.

Robo en la mina

La policía chilena está investigando la sustracción de tres perforadoras de 160 kg cada una, usadas para la explotación del yacimiento, ocurrido el jueves pasado. El hurto ascendería a 60 millones de pesos chilenos (US$120.000).

Bienvenidos los proyectores de video

A pesar de que algunos miembros del equipo de rescate contemplaron la posibilidad de enviar reproductores MP3 a los 33 mineros atrapados, el psicólogo Alberto Iturra se opuso a la idea. Sin desconocer que la música podría hacer menos duro el encierro, llamó la atención sobre el riesgo que existía si ocurría un derrumbe y los trabajadores no podían escuchar ni tomar precauciones al tener puestos los audífonos.

De otra parte, a través de la sonda, llegaron al refugio dos proyectores de video por los que los trabajadores pudieron ver películas e incluso partidos de fútbol. Esta semana los aparatos van a ser utilizados para iniciar las videoconferencias y los cursos de capacitación para el rescate.