Este año ocho periodistas han sido asesinados por carteles mexicanos

El periódico 'El Diario de Juárez' decidió recurrir a los editoriales para alertar sobre la situación que viven los periodistas en ese país.

Luis Carlos Santiago, fotógrafo, y Armando Rodríguez, reportero, trabajaban para El Diario de Juárez, la ciudad más peligrosa del mundo (300 muertos este año). El primero fue asesinado la semana pasada. Rodríguez fue abatido a tiros en noviembre de 2008. No son los únicos que han caído en los últimos años por cuenta de la guerra contra el narcotráfico en México. Según Reporteros sin Fronteras, en lo que va corrido de 2010, 11 periodistas han sido asesinados. Cansados de la situación, las directivas de El Diario decidieron recurrir a los editoriales para exigir respuestas, llamar la atención sobre el peligro que corre la prensa en su ciudad y hasta para pedirles una tregua a los carteles.

“¿Qué es lo que pretenden que publiquemos?”, les preguntó El Diario de Juárez en un editorial a los ‘narcos’ el domingo. Días antes había escrito otro editorial preguntándose: “¿A quién pedir justicia”, reclamándoles a las autoridades avanzar en la investigación sobre la muerte de su periodista. Pero todo cae en oídos sordos y los periodistas siguen cayendo en el cumplimiento de su trabajo.

Más de 30 comunicadores han sido asesinados o han desaparecido en México sólo en los últimos cuatro años y de éstos se ha comprobado que ocho fueron liquidados por la labor que realizaban, según un informe del Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), con sede en Nueva York. “El ambiente en las calles es cada vez más hostil hacia la gente que trabaja en los medios de comunicación”, le explicó a El Espectador Pedro Torres, subdirector editorial del rotativo, el de mayor circulación de Chihuahua.

“Ya no queremos más muertos, no queremos más heridos ni tampoco más intimidaciones. Es imposible ejercer nuestras funciones en estas condiciones”, aseguró Torres, quien se mostró sorprendido por la respuesta internacional al editorial. “Es increíble que de tantos países nos hayan llamado sorprendidos por el editorial, que fue más que una medida desesperada”.

Aunque las directivas del diario no saben si habrá alguna respuesta por parte de los carteles de los Beltrán Leyva y el de Sinaloa —los dos que operan en la ciudad—. Torres dice que no están claudicando a informar. “No queremos autocensurarnos, llegamos hasta esto del editorial para ver qué pasa. Sólo queremos tomar precauciones. ¿Que si los carteles nos van a responder?, no creo, porque ellos no actúan así, pero si lo hacen, queremos ver qué es lo que tienen para decir”.