Europa, una sola protesta

La huelga de trabajadores en España desató el caos en el país. Manifestaciones en Francia, Bélgica y Grecia en contra de medidas de austeridad para frenar crisis económica.

Las invitaciones se extendieron por toda España con varios días de antelación. Los dos sindicatos más grandes del país, la Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC.OO), llenaron las calles con mensajes para participar de la huelga general que se inició este miércoles. Los carteles pedían a la gente no utilizar el transporte público, no ir a clases ni a los supermercados. Solicitaban que todos se unieran alrededor de su propósito.

Al descontento de los cerca de 4,5 millones de españoles desempleados (20,9% de la población), que encarnan una de las consecuencias más graves de la crisis económica en Europa, se añadió la reforma laboral aprobada por la Cámara e impulsada por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. De acuerdo con la posición de los sindicatos, la reforma facilita el despido de empleados en las empresas que presentan pérdidas: el criterio de pago de indemnizaciones para el personal despedido pasa de 45 a 33 días por año trabajado.

Las medidas, adoptadas en un contexto de total austeridad, llevaron a que miles de españoles salieran a las calles a protestar desde la madrugada, cumpliendo la cita con los sindicatos. El resultado fue un verdadero caos: los sistemas de transporte público, los aeropuertos y las estaciones de tren trabajaron a poco menos del 30% de su capacidad. Los puertos de Valencia y Alicante estuvieron totalmente paralizados y los disturbios en las calles dejaron nueve heridos en Getafe y cerca de 75 detenidos en toda España.

Los líderes de la UGT y las CC.OO destacaron el éxito de la huelga y aseguraron no conformarse con eso: “Queremos una rectificación de las políticas”.

El presidente Rodríguez Zapatero, por su parte, anunció que el Gobierno trabaja para garantizar el derecho al trabajo y la huelga, pero espera que la situación regrese a la normalidad para encontrar alguna alternativa de diálogo. Sin embargo, Julio Martínez, analista económico citado por la BBC, considera que un paro general como estos sólo golpea aún más la maltrecha economía española y el margen de maniobra del gobierno para contener la crisis es demasiado estrecho.

Las medidas de austeridad y las consecuentes protestas no son un asunto exclusivamente español. Las reformas adoptadas por otros países para paliar los efectos de la crisis también desataron protestas en Francia, Grecia, Bélgica, Portugal e Italia.

En Bruselas, sede de las instituciones de la Unión Europea, unas 100.000 personas protestaron por los planes de ajuste y pidieron flexibilizar un poco las políticas de ahorro. La solidaridad del gremio de los trabajadores se hizo visible en Lisboa, Roma, Atenas y París, donde la reforma pensional del presidente Nicolás Sarkozy pretende aumentar la edad de jubilación, de 60 a 62 años. "No hay que añadir a la crisis financiera una crisis social sin precedentes cuyo precio pagarían los asalariados", declaraba el secretario general del Sindicato Francés, Bernard Thibault.