Argentina cumple cien días de huelga

El gobierno busca que el Parlamento avale los impuestos a las exportaciones de granos, detonantes del conflicto. Los agricultores, que han convocado varias marchas, acusan a la presidenta argentina de arrogante y terca. El conflicto con el campo desbarató en seis meses la alta popularidad de la Presidenta.

Con los estantes de los supermercados vacíos, algunas de las principales rutas del país cortadas, la gasolina escaseando en las ciudades del interior y una sociedad dividida, se cumplen en Argentina cien días del conflicto del campo, que ha vuelto a sembrar un sentimiento de incertidumbre por el futuro político y económico del país gaucho.

Desde el pasado 12 de marzo, este país ha vivido un verdadero tire y afloje, tras el primer paro convocado por las entidades rurales en contra del esquema de retenciones a las exportaciones agropecuarias, propuesto por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Desde ese entonces, los ánimos se calientan tras cada intervención de las partes, cada una más renuente al diálogo que la otra. Incluso, durante el mes de mayo, la policía tuvo que interceder para evitar el enfrentamiento entre grupos que manifestaban apoyando la gestión presidencial y aquellos que gritaban consignas en contra de la mandataria.

La desconfianza se ha apoderado de la ciudadanía y cada vez son más frecuentes las protestas de los verdaderos perjudicados con el paro. Impulsados también por el descontento que ha generado la inflación de los últimos dos años, que supera el 30% anual, y las inconsistencias en las cifras oficiales, la sociedad argentina no ha dudado en protestar a la par del sector agricultor.

Esto se hizo sentir el pasado lunes cuando, utilizando medios como el correo electrónico y los mensajes de texto, se organizó un cacerolazo que agolpó una multitud considerable, en torno al obelisco de la capital argentina.

En otras ciudades, familias enteras salían también a protestar pues el paro comenzaba a dejar sin provisiones a la misma población. “Nos están dejando sin carne, sin leche, sin frutas, sin verduras”, se oía decir a señoras que golpeaban sus cacerolas para hacerse sentir.

Con el paro, los alimentos que cargan los camiones varados en las rutas no han podido llegar a sus destinos. En días en que el planeta pone su mirada sobre los problemas de alimentación mundial, el que alguna vez fue considerado “el granero del mundo” ha dejado de abastecer a los países con los que comercia carne, trigo y soja, principalmente.

Tras las marchas ciudadanas, y en instancias de una jornada de apoyo al gobierno convocada para el día de ayer por el partido oficialista (encabezado por el ex presidente Néstor Kirchner), la mandataria quiso bajar la tensión con el anuncio de enviar la discutida medida, para su estudio en el Parlamento.

“Quiero darle a esa decisión más contenido institucional y democrático (…) Hoy vamos a darle más democracia a la democracia”, anunció en la tarde del martes, en alocución televisada.

Tras el discurso, que alivió un poco las tensiones, el sector del campo decidió esperar cauto hasta que se den los debates necesarios en el Congreso. La mayoría oficialista del cuerpo legislativo hace que aún se dude sobre la conveniencia de la medida.


Es muy probable que el trámite parlamentario no introduzca cambios significativos en la medida adoptada por el Gobierno, porque el Frente para la Victoria (peronista) que llevó al poder a la Kirchner tiene mayoría tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. De hecho, la oposición ha fracasado cuatro veces en sus intentos de habilitar sesiones especiales en el Parlamento para discutir los impuestos a las exportaciones de granos.

Según la Constitución argentina, el Legislativo tiene competencias exclusivas en materia de fijación de tributos, aunque el Congreso las delegó al Ejecutivo tras la grave crisis económica que estalló a finales de 2001 y que acabó con el gobierno de Fernando de la Rúa.

Demasiado tarde

En las calles, la gente todavía se muestra incrédula. Algunos, aunque aplauden la decisión de la Presidenta, lamentan que se haya tomado demasiado tarde.

“Si la Ley va al Parlamento a libro cerrado, no sirve para nada. Si es así, seguiremos con la protesta”, dijo al respecto Alfredo D’Angelli, uno de los ruralistas que han liderado desde el principio las distintas jornadas de protesta.

Entre tanto, en horas de la tarde de ayer, cientos de miles de personas colmaban la Plaza de Mayo, contigua a la Casa Rosada en Buenos Aires, respondiendo al llamado realizado por Néstor Kirchner, para apoyar la política oficial.

Una congregación de kirchneristas vitoreaba a la Presidenta. “El acto es en defensa de la democracia”, había dicho el martes el esposo de la presidenta, caracterizado por ser poco amigo de los medios de comunicación, durante una inusual rueda de prensa, minutos antes de la alocución de la mandataria.

En sus declaraciones no dudó en tirar dardos a quienes critican la gestión de Cristina Fernández. “Hay medios que coordinadamente están trabajando para apoyar las protestas”, sentenció, luego de criticar a la oposición. “Nos parece bárbaro que en Argentina nazca una nueva derecha, pero no la vieja golpista y desestabilizadora, que insiste en las viejas prácticas”, afirmó, luego de preguntársele sobre los supuestos rumores que tildaban al ex presidente Eduardo Duhalde de estar preparando un golpe de Estado.

Durante el acto, la presidenta embistió contra los ruralistas, menos de 24 horas después de haber hecho sus declaraciones sobre el estudio del proyecto de ley.

“Las cosas no se arreglan con bocinas y cacerolas”, enfatizó una Presidenta que por momentos se quedaba sin voz y que sin titubear pidió la liberación de las rutas. “Yo primero creía que realmente estaba ante una batalla por la distribución del ingreso. Pero cuando comenzaron a pasar los días y veía que desde un sector de la sociedad cuatro personas a las que nadie votó se reunían, deliberaban y comunicaban al resto de los argentinos quién podía andar por las rutas y quién no, me di cuenta de que estaba ante una situación muy diferente”, afirmó la mandataria.

La oposición se muestra cautelosa sobre la decisión de Fernández de enviar la discusión al Parlamento y lo único que le piden es que se siente a dialogar. Llamado que también se escucha desde el oficialismo.

El gobernador de Tucumán, José Alperovich, por ejemplo fue uno de los que asistieron a la manifestación de ayer en la Plaza de Mayo, pero también le pidió a Kirchner que retome el diálogo con el campo. “Se expresó mucha gente pidiendo diálogo”, dijo Alperovich. El gobernador de San Juan, José Luis Gioja, aseguró que, “lo que tenemos que hacer es acordar, sentarnos todos y poner los intereses comunes por encima de los particulares, respetando las funciones que uno tiene, y en ese marco, encontrar las soluciones” dijo Gioja a la prensa.

Desde que el gobierno anunció en marzo un aumento en los gravámenes a la exportación de granos, los productores agropecuarios han realizado cuatro huelgas. A la protesta se han sumado los transportistas de carga, que argumentan que el prolongado conflicto ha afectado su actividad. Pese a la escalada del conflicto, la presidenta reiteró que los gravámenes no se modificarán y las excluyó de toda futura negociación con el campo.


Mientras tanto, en las rutas, a la misma hora, se debatía todavía si levantar los cortes o no. “Hay que consultar a las regiones. Nadie va a querer irse a su casa a cambio de nada”, afirmó al respecto el presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, quien se mostró escéptico sobre el contenido del proyecto.

Al mismo tiempo que Cristina Fernández recibía el apoyo de los manifestantes de su partido, las entidades agropecuarias se reunían para analizar el proyecto de ley y al cierre de esta edición no se sabía aun si resolverían levantar el paro.

La incertidumbre se siente en la ciudad. Lejos de la algarabía que se da alrededor de la Casa Rosada y del mutismo de las reuniones del sector agricultor, el ciudadano común prefiere no salir de su casa. Las calles se encuentran vacías y el temor a una nueva crisis sigue vigente.

La región alza la voz

El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner no es el único que está en medio de una encrucijada por cuenta de las huelgas. Perú, Chile y Bolivia también son escenario de marchas y manifestaciones, impulsadas por sectores tan dispares como los productores agropecuarios, los maestros y los mineros.

En Perú, ayer fueron liberados 60 policías que habían sido retenidos por la población que pide mejoras para este sector. En Bolivia las protestas son protagonizadas por sectores afines al presidente Evo Morales, entre ellos un sindicato minero de la región de Potosí. Los profesores chilenos rechazan el proyecto de una nueva Ley General de Educación, que será debatido hoy.

La crisis

La huelga comienza

El 11 de marzo el gobierno de Cristina Fernández incrementó las retenciones sobre las exportaciones de soja: pasaron del 33 al 44%. Dos días después, cuatro entidades agrarias entran en paro cortando las principales rutas para el transporte de comida. La acción provoca escasez de alimentos.

Bajo el humo

En abril, a pesar del alza en el precio de los alimentos, Fernández endurece su política de no al diálogo. Una densa capa de humo cubre a la capital por más de una semana; el gobierno acusa a los agricultores de ser los responsables por el incendio de pastizales. Se han presentado 400 bloqueos en las carreteras.

Sin solución a la vista

El 25 de mayo se realizan dos manifestaciones, una en contra y otra a favor de la posición del gobierno frente al paro. A pesar de varias reuniones entre los agricultores y el Ejecutivo, no se ha podido llegar a un acuerdo: se producen críticas y acusaciones de bando a bando. La huelga llega a su día número 75.

Otro paro

El 11 de junio entra un nuevo grupo a la discusión: los transportadores realizan bloqueos en seis provincias para presionar un acuerdo entre gobierno y agricultores. En las ciudades se reporta una disminución del 30% en la oferta de alimentos. Los conductores alegan pérdidas millonarias.

Cien días de huelga

Ayer, la presidenta Cristina Fernández anunció que presentará al Legislativo su propuesta arancelaria. El anuncio se produce en medio de “cacerolazos” en contra del Ejecutivo, y el cese de operaciones decretado por el sector judicial y asociaciones oficialistas en apoyo a la posición del gobierno.