Asesinato salvaje en Londres

Londres, una ciudad que empieza a habituarse a la muerte de sus adolescentes, se conmocionó el jueves con los detalles del salvaje asesinato de dos estudiantes franceses de 23 años que apenas llevaban poco más de dos meses en el país.

La policía trabaja con la hipótesis de que Laurent Bonomo y Gabriel Ferez se encontraban en casa del primero, en el conflictivo barrio de New Cross, al sureste de Londres, cuando fueron sorprendidos por uno o más ladrones, que los mataron.

Bonomo sufrió 197 puñaladas, casi cien de ellas cuando ya estaba muerto, y Ferez 47. El o los asesinos intentaron luego quemar los cuerpos prendiendo fuego a la casa. “El nivel de violencia utilizado ha sido horrible. Nunca había visto tales heridas en toda mi carrera”, explicó el inspector jefe Mick Duthie, de la Policía Metropolitana de Londres. “No parece que haya sido un ataque profesional. Diría que fue un ataque frenético, horrible, horroroso”, añadió.

Bonomo y Ferez habían llegado a Londres en mayo gracias al intercambio estudiantil entre el Imperial College y la Universidad Politécnica de Clérmont-Ferrand. Ambos estudiaban bioquímica y adelantaban investigaciones con bacterias, cuyos resultados hubieran podido aplicarse a los biocombustibles y a la creación de medicamentos. Sus muertes se suman a la preocupante ola de violencia juvenil que por estos días vive la capital inglesa, y que ha generado debates sobre leyes más estrictas al porte de armas blancas.

Medio millón de jóvenes desfilaron por las calles de Islington tras la muerte a puñaladas de Ben Kinsella, de 16 años, hermano de una conocida actriz. Su caso elevó a 17 el número de jóvenes asesinados en Londres durante este año.

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