“Bolivia es colonia venezolana”

El ex presidente boliviano, Jorge Quiroga, aseguró a <strong>El Espectador </strong>que el problema de su país tiene nombre: Hugo Chávez Frías.

Jorge Quiroga es uno de los políticos más jóvenes que ha liderado un país suramericano. Fue vicepresidente de Bolivia durante la administración de Hugo Bánzer, a finales de los noventa, cuando recién cumplía los 37 años. Luego, a los 42, subió al poder debido a un cáncer diagnosticado a Bánzer a mediados de 2001.

Durante las elecciones de 2005, Quiroga compitió contra Evo Morales, sacando la segunda más alta votación en los comicios, aunque no le alcanzó para ganarle al líder cocalero. Y desde entonces ha liderado la oposición en el Congreso boliviano, con su partido Podemos.

En medio de una grave coyuntura en su país, donde tres regiones se han opuesto al proceso constitucional de Morales y han aprobado proyectos de autonomía, Quiroga viajó a Bogotá para participar en el foro “Encontrando la ruta de la prosperidad colectiva”. Habló con El Espectador sobre la grave crisis política que vive Evo Morales, la influencia de Hugo Chávez y la integración regional.

Usted fue el gran contendor de Evo Morales, ¿cómo lo ve en medio de la actual crisis política?

Tengo claro que el problema del hemisferio, que afecta directamente a mi país, es el proyecto hemisférico hegemónico de Hugo Chávez.

 Y tengo varias cartas que le escribí al señor Chávez, donde dejaba constancia de las protestas sobre la actitud que tenía hacia Bolivia: la injerencia… financiando grupos que en Bolivia estaban abocados a la desestabilización de la democracia, como lo hace en muchos países. El actual gobierno de Bolivia es un satélite de propiedad directa de Hugo Chávez.

¿Qué hechos concretos le hacen pensar que Chávez está detrás de Evo Morales?

Chávez financiaba bloqueos y cortes de ruta desde el año 2000, cuando yo era vicepresidente, conocemos de sus afanes expansionistas. Lo que ha cambiado es la efectividad de la injerencia. El caso de Bolivia es absolutamente descarado: el gobierno reparte cheques, girados contra la cuenta de la Embajada de Venezuela, en guarniciones militares, municipios y organizaciones sindicales. El Presidente de Bolivia se desplaza en avionetas y en helicópteros venezolanos.

¿Qué hará Evo con el triunfo de las autonomías?

Los diálogos en Bolivia han sido desastrosos. Ha habido negociaciones en la Asamblea Constituyente, que terminaron con cercos hechos con grupos de choque —cortesía de Venezuela— que agredían a los dirigentes de oposición. Obviamente no es creíble la postura del gobierno de que apoya las autonomías regionales cuando quita los recursos para sostenerlas y financiarlas.


Se ha hablado en los últimos años del viraje a la izquierda del continente. ¿Cómo analiza usted este fenómeno?

Conozco esa mitología. Entiendo que existan esas caricaturas. Carlos Fuentes, cuando le preguntan si Chávez es un ícono de izquierda, dice: “No, es un Musolini tropical”. Este no es un tema de izquierda o de derecha. Es de un proyecto financiado por petróleo, que busca llegar a las urnas, gobernar con hegemonía y perpetuarse en la tiranía.

En este escenario que usted plantea, ¿cómo se está proyectando para la campaña electoral de 2010?

Lo único que me interesa es ser candidato y evitar que a nombre de ciertas reivindicaciones simplemente un proyecto vuelva a mi país una colonia chavista. El actual gobierno de Bolivia es propiedad de Hugo Chávez. Lo que no voy a dejar es que mi país sea propiedad de su propiedad.

¿Se está haciendo algo para neutralizar la influencia de Chávez en América Latina?

Esperar a que esto lo solucione alguien en Bruselas, podemos esperar 30 años. No les preocupa. Más aún, hay muchos países que prefieren hacer negocios con Chávez, o venderle armas, y no preocuparse de la democracia.

La solución tampoco va a llegar de Estados Unidos, porque a ellos lo único que les preocupa es el suministro petrolero. No tengo esperanza en los mecanismos multilaterales, porque por ejemplo en la OEA el señor Chávez tiene una influencia muy grande a partir de los barrilitos que él va regalando.

 ¿Sabe en quién confío? En el espíritu de los ciudadanos de América Latina que quieren vivir con democracia y libertad. Entendamos que este proyecto y sus expresiones en Bolivia, en Nicaragua, en Ecuador y en Paraguay son la amenaza más grande para la democracia y la libertad. Ahora aparece información de los lazos de Hugo Chávez con las Farc. A propósito, Colombia tiene la obligación hemisférica de revelar absolutamente todos los datos.


¿Qué piensa de la conformación del Consejo Suramericano de Defensa? ¿Cómo entender el papel de Luiz Inácio Lula da Silva en la región?

Más allá del Consejo Suramericano de Defensa, lo que a mí me interesaría es ver en Brasil el ejercicio del liderazgo natural que le compete en Suramérica. Creo que en esa responsabilidad ha habido una actitud que no ha sido suficientemente clara. Ese vacío de liderazgo lo ha ido llenando Hugo Chávez.

 Ojalá que, de salir a la luz pública la información de lo que se sabía de la relación entre Chávez y las Farc, todos los que queremos democracia, libertad y convivencia pacífica nos pronunciemos con toda claridad y ojalá que Brasil tome una posición firme.

¿Le suena lo del Consejo Suramericano de Defensa?

Todo mecanismo de integración es bueno hacerlo. Pero claramente entiendo las dificultades que hoy eso acarrea a raíz de los conflictos vividos. Si la iniciativa surge para crear un consejo que evite que un país incursione en el otro, bien. Pero si surge como una iniciativa para castigar lo que pasó con Reyes en la frontera, tiene otra connotación.

¿Es práctico crear un consejo de defensa donde estén sentados Colombia y Venezuela, a sabiendas de que el segundo está alentando a los grupos que atentan contra el Estado colombiano? Si fuera colombiano tendría legítimas dudas.

¿Cómo ve a América Latina en medio de la crisis mundial de alimentos?

Es grave el “sálvese quien pueda”. Me parece peligroso que cada uno se ponga a buscar sus respuestas, porque esto va a encarecer más la producción alimentaria, se va a volver más difícil el suministro y vamos a dejar sueltos a los países más pobres y más vulnerables, que no tienen producción propia.

¿Es factible la integración de América Latina?

La integración hoy es más factible que nunca. Es la mejor oportunidad por la bonanza que tenemos, que nos da una holgada posición fiscal y de balanza comercial para casi todos los países de América Latina. Este es el viento a favor. El viento en contra es la petrotiranía que se busca expandir.

¿Cómo cree que le va a ir a Evo en la revocatoria del mandato?

El pueblo boliviano decidirá. No hago predicciones, no soy analista. Soy protagonista o trato de serlo. De fútbol si quieres te hablo.