Cambio de rumbo en Ecuador

Tras casi ocho meses quedó listo el proyecto con el que Rafael Correa quiere construir el Socialismo del siglo XXI. El oficialismo asegura que se trata de la Constitución más democrática que se ha redactado en el país.

El proyecto de nueva Constitución Política del Estado ecuatoriano está listo desde el pasado sábado 19 de Julio y consta de 444 artículos y 30 disposiciones transitorias. En los próximos días, la Comisión de Redacción se encargará de hacer un trabajo formal con el texto constitucional que será sujeto a un referéndum aprobatorio a finales de septiembre. Varios expertos constitucionalistas han expresado sus opiniones calificándola de “garantista y diversa” y de ser una de las Constituciones más vanguardistas de nuestra región.

Son innumerables y fundamentales los temas que aborda la nueva Constitución ecuatoriana. Por un lado, es la punta de lanza para una verdadera transformación del andamiaje político-institucional del país y un cambio profundo en las concepciones sobre el desarrollo, la economía y los derechos.

En los asuntos relativos al aparato político-institucional, la nueva Constitución establecerá una clara división y autonomía de los diferentes poderes del Estado, y se crearán dos funciones adicionales a los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, que son: la función electoral y la función de transparencia y control social.

En cuanto al balance de poderes, se reemplazará el Congreso Nacional por una Asamblea Legislativa, la misma que dejará de tener, como ocurría en el pasado, competencia nominadora para funcionarios de organismos de control, y centrará ahora su accionar en la tarea de legislar y en el control de la acción gubernamental. Así mismo, se creará una Corte Constitucional independiente de los otros poderes del Estado y una corte electoral autónoma de los partidos políticos.

Un gran cambio

Tal vez la mayor transformación que propone el proyecto constitucional tiene que ver con una nueva visión del desarrollo de nuestro país. Se trata aquí de un cambio de la visión cuantitativa, instrumental, incremental del desarrollo por una visión de calidad de vida y convivencia. Se pasa del “tener más para vivir mejor”  al buen vivir.

El Artículo 275 del nuevo texto constitucional se refiere al régimen de desarrollo como “el conjunto organizado, sostenible y dinámico de los sistemas económicos, políticos, socioculturales y ambientales que garantizan la realización del buen vivir”. Se señala al Estado como responsable de la planificación del desarrollo y se exhorta a las comunidades, pueblos y nacionalidades para que gocen efectivamente de sus derechos, y ejerzan responsabilidades en el marco de la interculturalidad, del respeto a sus diversidades, y de la convivencia armónica con la naturaleza.

La seguridad social basada en la salud universal será uno de los pilares del buen vivir, junto con la educación laica y gratuita. Vale la pena destacar que, en este proyecto, la seguridad social se concibe como un derecho irrenunciable de todas las


personas, bajo responsabilidad del Estado y se rige por los principios de “solidaridad, obligatoriedad, universalidad, equidad, eficiencia, subsidiaridad, suficiencia, transparencia y participación, para la atención de las necesidades individuales y colectivas”.

Los derechos  de la naturaleza

La nueva Constitución es innovadora en cuanto a las relaciones entre la sociedad y la naturaleza. Además del derecho de los ecuatorianos a un ambiente sano, se reconocen los derechos de la naturaleza. Según el Artículo 72, “la naturaleza o Pachamama tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos”, y en un artículo siguiente se reconoce también el derecho de la naturaleza a su restauración integral.

Estos derechos son el resultado de la búsqueda de un equilibrio entre los derechos de las personas y las colectividades, la producción de bienes y servicios y el respeto y la conservación de la Naturaleza, fuente de vida.

Se ha planteado la creación de una Defensoría del Ambiente y la Naturaleza o de una Procuraduría que asuma su defensa, y en todo caso será necesaria una Ley Orgánica de los Derechos de la Naturaleza.

Desde una visión social, económica y ecológicamente responsable, en la nueva Constitución se entenderá al agua como un derecho humano, un bien nacional de uso público y un componente fundamental de la Naturaleza, la misma que es sujeto de derechos.

En suma, los derechos que consigna el nuevo texto constitucional son el resultado de la búsqueda de un equilibrio entre los derechos de las personas y las colectividades, la producción de bienes y servicios y el respeto y la preservación de la Naturaleza.


Relaciones internacionales

Las relaciones internacionales definen a Ecuador como un país pacífico, soberano y con vocación integracionista. En materia de relaciones internacionales se desarrolla un renovado concepto de soberanía y autodeterminación que fomenta la integración, la solidaridad y la cooperación, propugna la solución pacífica de las controversias y los conflictos internacionales, y rechaza la amenaza o el uso de la fuerza para resolverlos.

El texto condena la injerencia de los Estados en los asuntos internos de otros Estados, y cualquier forma de intervención, sea incursión armada, agresión, ocupación o bloqueo económico o militar. De igual modo, promueve la paz y el desarme universal, condena el desarrollo y uso de armas de destrucción masiva y la imposición de bases o instalaciones con propósitos militares de unos Estados en el territorio de otros. Condena toda forma de imperialismo, colonialismo, neocolonialismo y reconoce el derecho de los pueblos a la resistencia y liberación de la opresión. Reconoce al derecho internacional como norma de conducta, demanda la democratización de los organismos internacionales y la equitativa participación de los Estados al interior de éstos.

Promueve la conformación de un orden global multipolar con la participación activa de bloques económicos y políticos regionales, y el fortalecimiento de las relaciones horizontales para la construcción de un mundo justo, democrático, solidario, diverso e intercultural.

En cuanto a las relaciones con los países vecinos, el texto constitucional impulsa prioritariamente la integración política, cultural y económica de la Región Andina, América del Sur y Latinoamérica. Más aún, prioriza la integración como un objetivo estratégico.

En los temas financieros y de comercio internacional, Ecuador fomentará un nuevo sistema de comercio e inversión entre los Estados que se sustente en la justicia, la solidaridad, la complementariedad, la creación de mecanismos de control internacional a las corporaciones multinacionales y el establecimiento de un sistema financiero internacional, justo, transparente y equitativo. Rechazará que controversias con empresas privadas extranjeras se conviertan en conflictos entre Estados e impulsará la creación, ratificación y vigencia de instrumentos internacionales para la conservación y regeneración de los ciclos vitales del planeta.

Ecuador vive hoy un profundo proceso de transformación que lo consolidará como un país digno, soberano, equitativo, progresista y respetuoso de los derechos humanos y de la naturaleza.

* Ex canciller y actual Embajadora de Ecuador ante la ONU