¿Daños colaterales?

Crecen las críticas contra las tropas de E.U. por las muertes de civiles tras errores militares.

El portavoz militar estadounidense, Nathan Perry, aceptó que las tropas de su país en Afganistán cometieron un error y mataron a 47 civiles el pasado domingo.

“Les aseguro que ellos nunca fueron blanco de ataques y que nuestras fuerzas se extreman por evitar bajas civiles”, dijo Perry sobre el bombardeo aéreo que acabó con la vida de dos familias cuando se dirigían a una boda en la provincia de Nuristán.

Según una comisión gubernamental, enviada por el presidente Hamid Karzai para investigar la masacre, 39 de las víctimas eran mujeres y niños. “Todos eran civiles, sin vínculos con Al-Qaida o el Talibán”, afirmó Burhanula Shinwari, vicepresidente del Senado afgano y jefe de la delegación.

Sin embargo, la coalición militar en Afganistán había negado la muerte de civiles tan pronto se supo la noticia. “Cada vez que realizamos un ataque aéreo, lo primero que dicen es que el ataque mató a civiles, cuando el misil en realidad acertó a milicianos extremistas que eran nuestro blanco”, había dicho Perry a la prensa mundial.

Este hecho se suma a la cadena de errores militares que arroja, según la Cruz Roja, unas 250 personas asesinadas y heridas en los últimos cinco días. Como la acción del 10 de junio pasado, cuando un bombardeo estadounidense acabó con la vida de 11 soldados paquistaníes mientras perseguían a milicianos de Al-Qaida.

El incidente ocurrió en la frontera entre Afganistán y Pakistán, y motivó a este Gobierno a enviar una nota de protesta a la embajadora estadounidense Anne Patterson.

De acuerdo con cifras de la ONU, más de 700 civiles afganos han muerto este año. De ellos, 445 por ataques terroristas y los 225 restantes a causa de fallidas operaciones militares.

Como respuesta a la escalada de violencia que en los últimos meses cobró la vida de 67 soldados de la coalición, el Senado estadounidense autorizó el nombramiento del general David Petraeus, máximo responsable de las fuerzas de E.U. en Irak, como nuevo jefe del Mando Conjunto Central, cuya jurisdicción incluye a Afganistán.

Para el militar, sus principales retos son la falta de transparencia de Siria e Irán en el desarrollo de sus programas nucleares, la proliferación de armas de destrucción masiva y la presencia del grupo terrorista Al-Qaida en la región.

Mientras tanto, en el frente de batalla, sus hombres siguen combatiendo una guerra a punto de cumplir siete años de iniciada, con logros parciales y varias despedidas: a lo largo de su misión, han visto partir a 880 de sus compañeros en ataúdes.