“La democracia es disentir”

El Embajador bangladesí comparte los logros de su país y espera incrementar la cooperación entre las dos naciones.

La sonrisa es su tarjeta de presentación. Poseedor de una amabilidad sin igual, el nuevo embajador de Bangladesh en la región, Humayun Kabir, arribó a Colombia la semana pasada y presentó sus credenciales al presidente Álvaro Uribe.

A pesar de estar ubicado en el subcontinente indio, este pequeño país es un modelo en temas democráticos, ambientales y económicos. “En los últimos 18 años hemos crecido en el rango de 5,5%. El año pasado nuestra economía creció un 6,7%, y en 2008 esperamos crecer por encima del 6%”, dice el diplomático.

En medio de su visita, el Embajador bangladesí habló con El Espectador.

¿Cuál es la agenda diplomática entre Bangladesh y Colombia?

Disminuir la pobreza es un objetivo común. Con el presidente Uribe coincidimos en combatirla a través del Programa Financiero de Microcrédito. También hablamos de desafíos ecológicos.

A nivel internacional vamos por el mismo camino. Somos amigos. Trabajamos juntos en la ONU, en el Grupo de Países No Alineados, y promovemos nuestros intereses económicos comunes en el Grupo de los 77. Hay varios temas en donde Bangladesh y Colombia pueden cooperar y beneficiarse al mismo tiempo de las experiencias del otro. Podemos tener un comercio mayor, más inversión, compartir conocimientos sobre cómo enfrentar problemas sociales… En fin, tenemos varias ideas en las cuales Bangladesh y Colombia pueden trabajar juntos.

Su país ha enfrentado grandes crisis internas de todo tipo. Colombia lleva más de 50 años en conflicto interno. ¿Para usted cuál sería la solución a este problema?

Para mí es difícil decir algo sobre ese tema. Le cuento nuestra experiencia: hemos tenido inestabilidad política, pero también hemos realizado progresos significativos en el aspecto económico. Las diferencias políticas son algo natural, sobre todo en un país democrático, todo el mundo tiene su propia opinión. Pero la democracia trata sobre el disentimiento; se necesita convertirlo en formas conciliatorias, para que discutamos ciertos temas y acordemos puntos comunes.

Es lo que hacemos en Bangladesh. Somos una nación muy apasionada y creativa. Cuando surge un tema político, peleamos, discutimos y después trabajamos juntos para proteger nuestra democracia. Y esa energía se traslada al campo económico. 

El conflicto en una sociedad hace parte de la vida, lo importante es saber enfrentarlo. No podemos creer que no existen diferencias ni conflictos. Lo mejor que puede hacer un país es convertirlos en un elemento positivo para construir consenso. En Bangladesh hemos trabajado en eso y hasta ahora hemos tenido éxito; creemos que Colombia también es una sociedad en evolución y que los colombianos decidirán lo mejor para ellos.

Usted participó en la desmovilización del Ejército Maoísta en Nepal. ¿Qué resultados tuvo esta iniciativa?

Nepal y Bangladesh son buenos amigos. Nepal es uno de nuestros vecinos más cercanos: nos ayudó en nuestra guerra de Independencia en 1971. Desde entonces trabajamos por promover relaciones bilaterales. Ahora está atravesando una transformación en la que el Partido Maoísta pasó de la insurgencia a la legitimidad, y en las recientes elecciones tuvo resultados impresionantes; ahora está negociando con todas las fuerzas políticas del país para formar un Gobierno.

Como país amigo, todos queremos que Nepal alcance la paz y la prosperidad. Nosotros podemos desarrollar procesos para estabilizar a Nepal, construir una democracia y un país próspero. Estamos dichosos y dispuestos a colaborar en lo que necesiten.

¿Qué se puede implementar del proceso de desmovilización nepalés en Colombia?

Cada país es único. Colombia tiene su propio orden ambiental, económico, social y político. Los colombianos deben decidir qué es lo que deben trabajar para mejorar su situación. Entre más pequeño sea un país, es más difícil aplicar sus logros en otro. Pero si se ha hecho algo bueno, se puede analizar y tomar nota para implementarlo.

El Banco de los Pobres (Gravemeen Bank) comenzó otorgando microcréditos en villas de Bangladesh. Hoy es un logro económico. ¿Qué piensa de este proceso?

Es exitoso. Ha sido reconocido como una de las mejores herramientas para combatir la pobreza y promover la paz alrededor del mundo, tanto, que en 2006 Mohammad Yunus, su creador, y el Gravemeen Bank obtuvieron el Premio Nobel de Paz.

En Bangladesh hemos sido capaces de implementar este proceso de microcrédito y sacar a muchas personas de la pobreza. Este proyecto difunde entre los pobres la confianza en la dignidad humana. Normalmente ellos no saben qué es lo mejor para su futuro, no saben qué hacer, pero el concepto del microcrédito ha probado que pueden hacer lo mejor para sí mismos y sus familias.

Algunos bancos en el mundo piensan que no se les debe prestar a los pobres…

La pobreza no puede ser una excusa para quitarle a la gente su dignidad humana y sus oportunidades. En Bangladesh tratamos de fomentar esa percepción y de darles a los pobres la capacidad y el camino para hacer milagros.

Ellos han demostrado ser cumplidos en el pago. Por experiencia puedo decirle que el 99% paga. ¿Qué más se puede pedir? Es el mejor resultado.

La economía de Bangladesh ha crecido en los últimos años. ¿Está presente Colombia en el futuro económico de su país?

La fortaleza de nuestra economía es nuestra gente. Hemos construido una sociedad abierta que crea oportunidades para todo el mundo. Cuando la gente participa en las actividades económicas, la economía tiene que crecer. Estoy seguro de que en Colombia existen las oportunidades para todo el mundo, y que en el futuro será una sociedad próspera.

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