“El camino será complejo”

<p>Entrevista con Francisco Diez, del Centro Carter, ficha clave en la solución del conflicto con Ecuador. El representante para América Latina de la fundación Carter dice que la reconciliación con el vecino país no será un proceso fácil.</p>

El Espectador habló con Francisco Diez, representante para América Latina del Centro Carter, quien participa en el proceso de diálogo para ayudar a superar la crisis que viven Colombia y Ecuador. Diez cuenta que los diálogos empezaron en septiembre, antes de que estallara la actual crisis.

¿Cuál fue el papel del Centro Carter en el restablecimiento de relaciones entre Colombia y Ecuador?

En septiembre de 2007 el Centro Carter decidió impulsar, junto con el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), la creación de un grupo binacional de diálogo conformado por ciudadanos de ambos países, con el propósito de ayudar a mejorar las relaciones bilaterales.

El grupo se integró con ciudadanos sin responsabilidad de decisión a nivel gubernamental, pero con acceso directo a sus gobiernos o con capacidad para impactar en la opinión pública. Se reunió cuatro veces, dos en la sede del Centro Carter, en Atlanta, en Quito y en Bogotá. A eso se sumó Jimmy Carter, quien se comunicó con ambos presidentes y facilitó, primero, un ejercicio de construcción de confianza que no prosperó como esperábamos y luego el restablecimiento de relaciones tal como se conoció.

¿De dónde surge la iniciativa de involucrarse en el problema?

El Centro Carter fue invitado por el gobierno de Correa para establecer un programa en Ecuador y cuando estudiamos las líneas de acción en las cuales el Centro podría hacer una contribución original, identificamos la relación Ecuador-Colombia como una potencial fuente de conflictos.

¿Cuándo empezaron los contactos del ex presidente Carter con Correa y Uribe?

Fueron conversaciones muy amistosas, directas y francas. Desde el 1º de marzo habló con ambos presidentes varias veces y siempre autorizado por ellos para realizar exploraciones y transmitir mensajes entre ambos lados.


¿Qué sigue ahora y cuál será el papel del Centro Carter?

El papel mediador en la crisis, por mandato expreso de los Gobiernos, lo tiene la OEA, no el Centro Carter. El ex presidente hizo una colaboración puntual.

¿La normalización de relaciones será rápida?

El camino para la resolución de la crisis es largo y complejo. Requiere ocuparse de los problemas reales que afectan a los pueblos y de las diferencias de enfoque y comprensión de esas realidades.

¿El Centro Carter va a vincularse en otros asuntos de Colombia, como en las tensas  relaciones con Venezuela?

Estamos muy dispuestos, pero el Centro desarrolla sus tareas siempre con un pedido expreso de los gobiernos de los países en los que va a trabajar y no hemos recibido esa solicitud.

¿Cuál es la posición del Centro Carter sobre el conflicto interno de Colombia y las Farc?

Condenamos a las Farc por su metodología terrorista y criminal, y pensamos que el conflicto interno de Colombia debería terminar de una buena vez con negociaciones de paz. El Centro Carter se opone a la guerra y al uso de la violencia como mecanismo para resolver diferencias.

¿En qué otros conflictos de la región ha prestado su ayuda el Centro Carter?

Todos los conflictos son únicos. El Centro Carter opera a nivel global con programas muy diversos en la promoción de la salud y la paz en más de 60 países alrededor del mundo desde hace 25 años. En la región hemos trabajado activamente en Venezuela y actualmente tenemos programas abiertos en Ecuador y Bolivia.

¿Qué esperan que pase en este proceso que viven Colombia y Ecuador en cuanto a sus relaciones?

Esperamos que se acuerden mecanismos concretos para procesar sus diferencias de manera negociada, civilizada y pacífica, con respeto a la dignidad del otro pueblo y reconocimiento de la legitimidad del otro gobierno.

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