El delito de genocidio

En 1948 la ONU sancionó la Convención para la Prevención y Sanción del Delito de Genocidio. En ella se tipifica este crimen como “la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.

A la fecha, más de 133 países han ratificado este acuerdo. Los Estados firmantes están obligados a prevenir y castigar este delito.

Cuando se ha cometido, la justicia internacional juzga la responsabilidad de los Estados y, posteriormente, la competencia individual de sus agentes.

“Los mismos Estados tratan de hacer todo lo posible para negar su responsabilidad, para que de esa manera no puedan juzgar a sus agentes”, afirma Eric Tremolada, internacionalista de la Universidad Externado de Colombia.

En 2007, la Corte Internacional de Justicia halló culpable a Serbia por no prevenir ni castigar el genocidio de Srebrenica, cometido en 1995.

Radovan Karadzic tendrá que responder ante el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, con sede en La Haya, por crímenes de guerra y genocidio.

Karadzic y su vida falsa

Goran Dabic, de 63 años, nació para las autoridades serbias en 2007. Vivía en un apartamento de dos cuartos a las afueras de Belgrado, tenía una amante 20 años menor que él, trabajaba, era médico alternativo y escribía artículos en una revista de salud.

El pasado lunes, Serbia se enteró que Dabic era, en realidad, la identidad falsa de Radovan Karadzic, criminal de guerra buscado por genocidio y prófugo desde 1998.

Entre los sorprendidos están los clientes del bar El manicomio, donde Dabic solía sentarse junto a una foto de su otro yo.

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