El limbo de Guantánamo

El gobierno de George W. Bush sufrió un nuevo revés en su política de “lucha contra el terrorismo”.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos reconoció, por cinco votos a favor y cuatro en contra, que los detenidos en la base de Guantánamo tienen el derecho de acudir a las cortes federales para reclamar su puesta en libertad. Bush se había empeñado en impedir que los sospechosos de terrorismo encarcelados en esa base norteamericana situada en Cuba tuvieran acceso a los tribunales ordinarios de E.U.

Los magistrados dictaminaron que los extranjeros detenidos en Guantánamo sí tienen derechos que protege la Constitución de Estados Unidos. Es la tercera vez que este tribunal censura la actuación del Gobierno respecto a Guantánamo, donde permanecen unos 270 prisioneros, de los 800 que llegaron a pasar por la prisión abierta en esa base naval a comienzos de 2002.

Este centro de detención estadounidense ha sido blanco de fuertes críticas. La organización Human Right Watch denunció esta semana que los prisioneros que se encuentran en este centro de detención pasan años detenidos sin derecho a una defensa. Los dos candidatos a la Casa Blanca reaccionaron y prometieron cerrar la prisión. Pero mientras lo hacen, 270 detenidos se pudren en las celdas sin que nadie pueda hacer nada.

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