El temor chino

El rápido crecimiento de su economía hizo saltar las alarmas en Estados Unidos. Muchos consideran que a la potencia mundial le salió una fuerte competencia asiática.

Roger T. Ames

Es profesor de filosofía y director del Centro de Estudios Chinos de la Universidad de Hawaii. Es el editor del periódico ‘Filosofía entre Oriente y Occidente’. Ha publicado varios libros sobre China. Es autor de varios estudios sobre la cultura de ese país.

La atención mundial está puesta en China. No sólo por los próximos Juegos Olímpicos, sino porque el gigante asiático se despertó y sacudió a las grandes potencias mundiales. ¿Qué pasará con China? Roger T. Ames, estudioso del fenómeno, explica las razones del miedo hacia el gigante asiático.

En los últimos 50 años,  China se ha convertido en una importantísima potencia mundial, ¿cómo lo hizo?

China ha roto el molde. Política y económicamente tomó un camino más cercano a Japón y Asia en general, pero dejó de lado los pilares para el desarrollo democrático, estipulados tanto por el Banco Mundial como el Fondo Monetario Internacional. Los pilares chinos son: reformas  pragmáticas, intervención estatal de la economía y priorización de la reforma económica.

¿Por qué hay temor hacia China?

Hasta hace poco existía una falta de entendimiento acerca de las cambiantes condiciones chinas y se llegó a demonizar el país en la prensa occidental. China es una cultura antigua que ejercita su derecho a desarrollar sus propias tradiciones y aspiraciones y no está lista a ser una nación occidental. La demonización de China es particularmente virulenta en América, en algunos sectores que sienten que China quiera reemplazar a EE.UU. como imperio. En mi opinión, China no tiene esa aspiración.

¿Cómo puede cambiar el mapa político y económico si China se convirtiera en ese nuevo poder?

China no se convertirá en la “nueva potencia”. Ahora lo que debe preocupar a los estadounidenses es quién se convertirá en el próximo Presidente. Esta situación se reflejará en la debilidad del dólar y no será una cosa mala necesariamente. ¿Necesitamos un superpoder y eso sirve a nuestros intereses? En este momento, mientras América está decayendo, la Unión Europea está ascendiendo, lo que se refleja en la fortaleza del euro. Y China está ascendiendo también. En cinco o diez años habrá tres formidables poderes: Estados Unidos, la Unión Europea y China.

¿Si China no quiere ser la próxima potencia mundial, entonces qué busca?

La más importante pregunta que los chinos se hacen como nación es esa. Los Olímpicos son más que un evento, es la oportunidad para unirse a una fiesta, lo vivimos con Japón y Corea hace algunas décadas. China se abrirá al mundo como nunca antes lo hizo. Y espero que use toda su fuerza para promover su agenda cultural. Hay una gran sabiduría en la tradición de Confucio, la cual ha sido expuesta durante años. Ahora es tiempo para que China lleve toda esa sabiduría al mundo y asuma la responsabilidad de ser un superpoder mundial.

África ha sido el continente al que Estados Unidos le ha prestado menos atención. China parece estar ocupando ese espacio. ¿Será África el nuevo escenario en donde China y Estados Unidos midan sus fuerzas?

China sólo tomó ventaja en donde vio el espacio para hacerlo. Aunque ninguna clase de influencia extranjera va a probar la paciencia de las comunidades locales. Pero China no tiene el bagaje colonial que siempre llega con las intervenciones americanas. Estados Unidos siempre está promoviendo sus intereses en el mundo, en cambio con China no se sabe claramente cuáles son esos intereses para las comunidades africanas.

¿Qué va a pasar con Estados Unidos en el momento en que China se convierta en la superpotencia económica?

China y Estados Unidos no se pueden meter en una especie de concurso de quién será la próxima potencia mundial. En vez de quedarse con esas distracciones, probablemente lo más importante sea que profundicen sus relaciones internacionales, en el siglo XXI, que fortalezcan sus economías y que promuevan el desarrollo. Estas dos naciones necesitan encontrarse en un campo común. China y Estados Unidos son, ambas, naciones multiétnicas y que pueden encontrarse y fortalecerse en las diferencias. Eso haría que se creara un lazo muy fuerte y especial.

¿China es muy criticada por cuenta de los derechos humanos?

China ha hecho un enorme esfuerzo en el tema de los derechos humanos durante los últimos años. China encontrará la configuración democrática que necesita para sus propias aspiraciones.

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