Las Farc van camino a perder un aliado

Hay dos factores que podrían estar jugando en estas marchas y contramarchas. Una, la decisión política de no pararle bolas, en lo doméstico a lo que significa haber perdido el referendo.

A pesar del triunfo del “No”, Chávez optó, cazurra y taimadamente, por tratar de hacerla entrar en vigor pasito a paso, prevalidándose de la Ley Habilitante de cuyo fuero todavía disfruta.

Por eso habría hecho que sus ministros soltaran sucesivamente el tema de la reforma curricular para la escuela secundaria (de fuerte corte militarista y socialistoide), algunas expropiaciones que se han quedado empantanadas en los tribunales corruptos y, ahora, por último, el tema de la “Ley Gestapo” y el retractarse de su solicitud de darles a las Farc categoría de grupo político armado y beligerante.

Esta es la versión que sostiene mi amigo Teodoro Petkoff en su editorial de hoy en Tal Cual: que Chávez “sondea” el clima, y si ve debilidad en la oposición, avanza, y si no, se retira. Coincido a medias con Petkoff en que Chávez, ciertamente, recula cuando encuentra oposición y, en efecto, la ha hallado y muy fuerte con todos estos temas domésticos. Pero no debemos olvidar que se trata de un Jefe de Estado que ni siquiera reúne a su gabinete: decide a solas, muchas veces, y otras en plan de amiguetes con sus incondicionales.

En el caso de las Farc, es más complicado: tengo para mí que las idealizaba (yo creo que todavía) y “compraba” todo lo que le vendieran (Ramón Rodríguez Chacín era su consejero en el tema) que lo acercara a su delirio de ayudar a derrocar militarmente al gobierno de Bogotá y hacerse factor importante de una especie de mostrenca Gran Colombia socialista del siglo XXI.

Pero ahora, tanto la amenaza creíble de verse complicado en un prolongado rifirafe con Uribe, el “dueño del laptop”, como lo llaman aquí, se cruza con las perspectivas electorales venezolanas, no de todo halagüeñas para sus candidatos a gobernaciones y alcaldías ni para su partido.

En todo caso, ha decidido mostrarse más manso y menos beligerante que hace unos meses y por eso se ha concentrado en los temas domésticos (la disciplina de los candidatos) y bajarle el volumen a su pretendido papel de figura influyente en el ámbito de las insurgencias colombianas. Creo que las Farc no sólo han perdido un valedor internacional, sino que van camino de perder un aliado.

Escritor venezolano, columnista de ‘El Nacional’ y ‘Washington Post’.

Temas relacionados