Nace plataforma para seguir el pulso al asesinato de líderes sociales y el futuro de excombatientes

hace 47 mins

“No sé por qué critican tanto al Canciller”

Entrevista con el embajador de Colombia ante la Organización de Estados Americanos. Camilo Ospina dice que lo que busca el gobierno es que nadie reconozca a las Farc.

Camilo Ospina, embajador de Colombia ante la OEA, ha tenido que apagar varios incendios con los países vecinos. El último fue esta semana cuando denunció, en el seno de la organización, que Nicaragua hace apología al terrorismo. En entrevista con El Espectador, el diplomático habló sobre su tarea en la OEA y los fuertes rumores que aseguran que él será el próximo Fiscal. “No podemos montarnos en el caballo sin ensillarlo”, dice.

¿Hasta dónde llegan los nexos entre Daniel Ortega y las Farc?

Mi evidencia es que Daniel Ortega tiene un profundo respeto y afecto por las Farc. Cuando habla sobre ellos se refiere a los compañeros, cuando el Gobierno Nacional tiene un éxito, él se llama al dolor... Por lo tanto, diríamos que lo mínimo que tiene es un gran nexo emocional.

¿Además de esos incendiarios discursos hay pruebas sobre esos nexos con las Farc?

Hay un caso claro que es el del asilo que se les está dando a las dos niñas que fueron encontradas en el campamento de Raúl Reyes. Ellas estaban en un campamento terrorista y tienen un llamado a juicio por parte de un juez ecuatoriano. Por lo tanto, tengo entendido que hay acciones en movimiento, no tengo certeza, no he hablado con el señor Fiscal, pero tengo entendido que hay acciones en movimiento en Colombia. La norma internacional dice que no se puede dar asilo a quien esté bajo sospecha de haber participado en actos de terrorismo. Y sobre ellas existen indicios.

¿Qué le pide Colombia a la OEA que haga frente a Nicaragua?

La OEA tendrá que revisar lo que se denunció y en algún momento tendrá que tomar una decisión y pronunciarse sí o no. Si nosotros tenemos razón o no.

¿Pero están pidiendo algo específico?

Que Nicaragua manifieste públicamente que rechaza la actitud de las Farc y que no va a darle ningún tipo de apoyo. Nosotros necesitamos que quede claro que las Farc no tienen soporte en ningún punto del continente.

¿Cómo definiría al presidente Ortega?

No me atrevería a definirlo. Es un gobernante de un país que fue elegido democráticamente y tiene que obrar de acuerdo con los intereses de su país. El punto concreto es que en algunos momentos, quizá, pierde la claridad de cómo se debería trabajar frente a un país como Colombia.

Luego de tener en sus manos tantas “papas calientes”, ¿considera que la OEA como mediadora de conflictos tiene vigencia todavía?

Creo que sí, ése es un gran esfuerzo diplomático y se trabaja constantemente. Lo que pasa es que ese esfuerzo normalmente es reservado. Quizá critican mucho a mi jefe (el Canciller), pero creo que él obra como se obra en diplomacia: con prudencia, con tacto. No sé por qué lo critican tanto.

¿De qué sirven tantos pronunciamientos diplomáticos?

La diplomacia es como cualquier otra actividad. Tiene que dar los resultados que el país espera y se trabaja en función de eso.

¿Qué le falta hacer a la OEA en este sentido?

Hay un gran temor regional por tomar posiciones que puedan afectar un gobierno. Cuando uno está sentado allí todo el mundo tiene temor de criticar a otro y eso en la diplomacia es normal. Creo que tenemos que desparpajarnos un


poco y entender que si en realidad hemos hecho acuerdos de mantener un sistema democrático en todo el continente hay que cumplirlos, y cuando alguien se sale de la raya hay que decirlo y hay que dar el debate político.

Como pasa con Ecuador y Venezuela. ¿Qué piensa de las palabras del presidente Correa cuando dice que hasta que el presidente Uribe se vaya se van a reanudar las relaciones?

Dejemos que el tiempo pase. Lo que sí es claro es que si se arreglan las relaciones hay que hacerlo bien. Tiene que haber un arreglo en el cual haya claridad de nuestros compromisos mutuos de lo que uno quiere y el otro quiere, y que los vamos a cumplir.

¿Qué quiere Ecuador?

Lo que los dos países quieren es parecido: acuerdos concretos en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.

¿De qué le ha servido a Colombia fijar estas posiciones en la OEA?

Creo que de alguna forma se ven resultados en las conductas de los países.

¿En cuál caso ha notado cambios?

Nosotros tenemos claro que los países, en la medida en que las cosas se van poniendo claras, tratan de ser un poco más prudentes en sus expresiones.

¿A qué atribuye el cambio de posición de Hugo Chávez frente a las Farc?

Para mí es muy difícil hablar del tema venezolano. Pienso que el presidente Chávez entiende que los espacios políticos están abiertos y que cualquier otro camino tiene consecuencias muy complicadas.

Colombia ha tenido diferencias con Ecuador, Nicaragua y Venezuela. ¿Cuál ha sido la delegación difícil para Colombia en la OEA?

Las delegaciones en la OEA funcionamos con un sistema diplomático. Entendemos que las delegaciones son el camino, los conductos para mantener algún tipo de diálogo. Por lo tanto, la relación es buena con todos. El problema no es a nivel de delegaciones, es a nivel de gobiernos. Ya cuando nos toca entrar al debate político, quizá las posiciones sean diferentes, pero las relaciones son buenas.

Y en ese debate político, ¿cuál ha sido el más complicado?

Pues es obvio que Venezuela tiene una posición más combativa, pero no hablando estrictamente de Colombia. Ecuador trabaja muy profesionalmente los temas.

Colombia es muy criticada en América Latina por su cercanía con Estados Unidos. ¿Qué tanta desventaja significa ese apoyo en la OEA?

Colombia tiene que entender que no es un país pequeño. Lo que nosotros decimos pesa. A Colombia se le ve como un país que tiene muchos problemas y que ha tenido un gobierno exitoso. Que somos amigos de los Estados Unidos, sí, pero México, Perú, Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay, entre otros, también lo son. No estamos solos ni somos los más amigos.


¿Eso no ha sido una desventaja en el momento de las discusiones en la OEA?

En lo absoluto y lo que sí tenemos claro con los Estados Unidos es que los dos tenemos una identidad muy clara en la lucha contra el terrorismo.

¿Cómo ve la visita del candidato republicano John McCain la otra semana?

Es un claro mensaje del liderazgo del presidente en América Latina, de mostrarle a la población latina que él es amigo del presidente más popular entre los latinos en Estados Unidos.

¿La diplomacia del presidente Uribe no resulta muy militarista en el contexto actual?

La diplomacia del presidente Uribe tiene elementos de la política social muy claros, de desarrollo económico y de bienestar. No es militarista. Este es un aspecto de nuestra realidad que toca afrontar. Algo que no notó la opinión pública es que media hora antes del discurso contra Nicaragua yo había pronunciado el discurso de agradecimiento a la OEA por la participación en la desmovilización de los paramilitares donde el informe es claramente positivo. Es decir, ese proceso con todo lo duro y difícil va bien e institucionalmente para el país, el mensaje es sencillo: uno no puede destapar una alcantarilla y esperar que salgan flores.

Aparte de apagar incendios con los vecinos, ¿cuál es su prioridad en la OEA?

Hay una parte muy interesante y mucho más silenciosa, y es el tema de la Corte y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en ese sentido estamos trabajando muy fuerte. Ese trabajo es importante, porque si la Ley de Justicia y Paz funciona como tiene que funcionar, podríamos arreglar buena parte de los procesos internacionales del país.

¿Por qué cree que hay tanto temor por el lugar en donde quede la base de Manta en el continente?

Es un poco mítico, porque es la última base militar de los Estados Unidos en el continente.

Secretario jurídico de Palacio, ministro de Defensa, embajador en la OEA, qué sigue ahora, ¿la Fiscalía?

Mi oficina particular.

¿Y no le suena ser Fiscal General?

Cada cosa en su momento.

Pero el Presidente ha dicho en sus círculos más cercanos que usted va en la terna.

No podemos montarnos en el caballo sin ensillarlo.

Es decir, ¿se va a quedar más tiempo en la OEA?

Por lo menos me voy a quedar a tratar de rematar este proceso básico de esta etapa y organizar los expedientes de derechos humanos.

¿Cómo explica que usted sea el candidato más firme para reemplazar a Mario Iguarán?

Eso no necesariamente es cierto. Hay que esperar a que la terna surja y evolucione, y a Mario le queda mucho tiempo en la Fiscalía. Creo que es muy prematuro avanzar en esa discusión. Creo que hay que darle apoyo al Fiscal en los procesos que van avanzando es vez de especular sobre su reemplazo.

¿Con qué instrucción vuelve a Washington?

Mantener los ojos muy abiertos sobre lo que vaya evolucionando y tratar de hacer evidente en la OEA que Colombia sí tiene el interés de lograr el acuerdo para restablecer relaciones con Ecuador, pero debe responder al beneficio real de los dos pueblos.