Obama, en viaje crucial

Obama sostiene que el tiempo se acabó en Irak y que la amenaza está en Afganistán.

Ha sido su talón de aquiles durante la campaña a la Presidencia de los Estados Unidos. Por eso Barack Obama, desde el sábado pasado, se lanzó en una decisiva gira por Medio Oriente y Europa, con el firme propósito de demostrarles a los electores norteamericanos que sabe lo que hace en términos de política exterior.

Durante el fin de semana pasó por Kabul, Afganistán, donde se entrevistó con el presidente de ese país, Hamid Karzai, y  llegó a Irak para analizar la situación de la presencia de tropas en el país, las cuales ha prometido retirar en cuestión de 16 meses.

Obama fue recibido  en Bagdad con los honores de un jefe de Estado. Tuvo una recepción de tapete rojo y ocupó el puesto de honor al lado del primer ministro Nouri al-Maliki durante una breve sesión fotográfica.

No obstante, el vocero del Gobierno iraquí, Ali al-Dabbagh, afirmó que Irak no planeaba discutir con el candidato sus planes de retirada de las tropas norteamericanas de su territorio, ya que esta agenda compete directamente al presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

Dos episodios han dado señales, sin embargo, de que el Gobierno iraquí tendría más afinidades con el plan de Obama que con el de los  republicanos, quienes no consideran que se deba actuar con tanta premura, justo en el momento cuando Irak empieza a dar señales de mejoría.

Durante el pasado fin de semana, en una entrevista para la revista  alemana Der Spiegel, al-Maliki afirmó que las tropas norteamericanas debían dejar su país “lo más pronto posible”. Lo que fue interpretado por muchos como un apoyo expreso a los planes de Obama. Inmediatamente, el Gobierno iraquí lo negó, pero una nueva declaración hecha  por su vocero tras la reunión con el candidato demócrata, fue recibida por medios norteamericanos como una probable cercanía de Bagdad  a la visión de Obama. “No podemos dar un cronograma preciso”, afirmó Dabbagh a la prensa, “pero nuestro Gobierno  piensa que una fecha factible de retirada sería a finales de 2010” (8 meses más que lo propuesto por el senador de Illinois).       

Obama basó su campaña en las primarias demócratas en un discurso radicalmente crítico a la presencia de tropas estadounidenses en Irak. Sin embargo, en campaña, el republicano John McCain no ha escatimado esfuerzos por resaltar la escasa experiencia que en materia de relaciones internacionales caracteriza a Obama. McCain y otros miembros del partido critican la incapacidad del senador de Illinois para reconocer los avances demostrados durante los últimos meses en Irak.

Sin embargo, para muchos analistas, la presencia norteamericana en Irak no será definitiva para la campaña electoral. Según encuestas, sólo un 20% de los votantes consideran que este tema es relevante en la agenda de los candidatos. De ahí que Obama haya decidido darle relevancia a la descuidada situación en Afganistán, sobre todo en la frontera con Pakistán, para acercarse a los intereses de unos electores, que aún pueden ser sensibles a los temas de seguridad nacional relacionados con la pervivencia de Al-Qaeda y los Talibán.

Aún faltan varias paradas en la gira del candidato, que incluye Israel, Alemania, Jordania y Francia, donde Obama buscará legitimarse como un líder de talla mundial. Con todas las cámaras apuntadas sobre su gira, los republicanos están listos a aprovechar cualquier desliz para demostrarle, cómodamente, lo contrario.

El resto de la gira

Aunque la campaña de Obama ha mantenido en reserva gran parte del cronograma de la gira por Medio Oriente y Europa, se sabe que dejará Irak para pasar por Jordania, Israel, Francia y Alemania. Su paso por este último país ha suscitado debates debido al sitio escogido por el candidato para dar su discurso. Se trata de  la Columna de la Victoria, en el céntrico parque berlinés de Tiergarten. El simbólico enclave, que rememora las victorias prusianas contra países como Francia y Dinamarca en siglo XIX, para muchos contradice el mensaje que busca proyectar la campaña demócrata en la que pretende demostrar la importancia “de  las relaciones transatlánticas para hacer frente a los desafíos del siglo XXI”, según reza un comunicado.

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