Ortega vuelve y juega

La tensión política entre Colombia y Nicaragua no para luego de las fuertes acusaciones que hizo el embajador colombiano ante la Organización de Estados Americanos (OEA) por el apoyo que el gobierno del país centroamericano brinda a las Farc y la supuesta reunión entre seis líderes de esa guerrilla.

Las noticias las da ahora el presidente nicaragüense, Daniel Ortega. La noche del sábado, en un discurso dijo que “es mentira” que miembros de las Farc hayan estado en su país y acusó de “traición a la patria” al diario La Prensa de Managua por haber publicado esa versión.

El mandatario, como ya es costumbre, aprovechó el discurso para arremeter contra Colombia. Declaró que pedirá que una misión de la Cruz Roja Internacional verifique el estado en que se encuentran las dos colombianas (Diana y Susana) que se encontraban en el campamento de Raúl Reyes en Ecuador cuando fue bombardeado por el Ejército colombiano. Asimismo, pidió que la comisión constate el estado de la mexicana Lucía Moret.

En su intervención, Ortega también dijo que las autoridades colombianas han estado lanzando amenazas contra las jóvenes e insistió en que la situación de salud de Diana es grave por las heridas que sufrió en la acción militar colombiana.

Sin embargo, siguen surgiendo voces que confirman la polémica reunión de Ortega y las Farc. El primer secretario de la Asamblea Nacional de Nicaragua y líder liberal, Wilfredo Navarro, afirmó en una entrevista al periódico La Prensa que recibió información oficial de la presencia de miembros de la guerrilla colombiana en su país. “Tengo información fehaciente de que en Managua estuvo presente una delegación de las Farc”.

En la misma entrevista, Navarro dijo que “Ortega tiene un protagonismo que va más allá de sus capacidades, se cree un Napoleón tropical y cree que puede compararse con un  Chávez y un Fidel Castro”.

En medio de esta crisis, el país centroamericano firmó en Washington varios  acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por  40 millones de dólares. Laura Frigenti, directora para América Central, dijo que no se trataba de un acercamiento especial hacia Ortega.