Sarkozy: el mediador

Aunque E.U. ha llevado las banderas de la paz en el Medio Oriente, el encuentro de históricos enemigos en el Elíseo abre una nueva oportunidad para el mandatario francés.

“Aprendan  a amarse entre sí en lugar de continuar odiándose y librar guerras”, les dijo ayer el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, durante la inauguración de la Cumbre de la Unión del Mediterráneo, a los 43 jefes de Estado asistentes a la reunión. Entre ellos, enemigos históricos, como Palestina e Israel, o Líbano y Siria, entre otros cuantos mandatarios de Europa y África mediterránea.

Sarkozy sostuvo que su presencia era un “gesto pacífico”, y los exhortó para que fueran ellos   “la generación de responsables políticos a la altura de la paz”. La necesidad de Sarkozy es evidente: el proyecto bandera, durante los seis meses que durará su presidencia de la Unión Europea, será conformar un organismo de integración política y comercial  entre países dispares a todo nivel: religioso, económico, político y que libran entre ellos tensiones de alta complejidad. El éxito de una Unión Meditarránea no podría estar desligada de la estabilización de la región.

Los anuncios del premier Israelí, Ehud Olmert; el palestino Mahmud Abbas; el sirio Bachar al Assad; y el presidente libanés Michel Suleiman, en el marco de la Cumbre, le dieron relevancia a la gestión mediterránea, en la medida en que podría convertirse en un nuevo escenario multilateral para el diálogo en la región, liderada por presidencia compartida franco-egipicia.

“Estamos ahora más cerca que nunca de un posible acuerdo (de paz) con los palestinos”, dijo el primer ministro israelí, Ehud Olmert. También dijo que espera contactos directos “pronto” con su enemigo, Siria.

“Estamos llegando a un momento” en que Israel y la ANP van a tener que tomar decisiones “graves e importantes que nos lleven por fin a un estadio en el que nunca hemos estado. Es lo que queremos”, añadió Olmert. Abbas, que actualmente enfrenta el difícil reto de lograr la reconciliación de las facciones palestinas de Al Fatah y Hamas en la Franja de Gaza, apoyó a su homólogo judío, y afirmó que “la paz en Oriente Medio es necesaria para la paz en el mundo. Si no, el mundo no será estable”, en una declaración ante la prensa junto a Olmert y Sarkozy.

Ambos coincidieron, además, en que el presidente francés  “tenía “cualidades” para desempeñar un papel importante en el proceso de paz y que “con su ayuda se podría hacer la paz en los próximos meses”, como lo dijo el líder palestino. Sin embargo, el premier israelí no dejó de resaltar que el primer mediador en el proceso seguirían siendo los Estados Unidos, y que la acción francesa sería suplementaria.

 Y mientras la paz entre palestinos e israelíes fue tema de discusión ayer en París, otro anuncio, realizado el sábado en vísperas de la inauguración de la Unión Mediterránea, envalentonó a Sarkozy a afirmar que el encuentro había producido resultados “históricos”.

Los presidentes de Siria y Líbano, cuyos países nunca han tenido relaciones diplomáticas,  anunciaron el sábado tras una reunión con el presidente francés, que establecerían relaciones diplomáticas tras la reunión de  París. Así, en las próximas semanas se iniciará un proceso para abrir embajadas  en sus respectivas capitales, en un hecho inédito, desde que ambos países declararan su independencia hace más de 60 años.

Por su parte, el premier israelí, Ehud Olmert, afirmó que Israel estaba lista para  adelantar diálogos directos con Siria, tras varios meses de conversaciones con terceros.

 Así, la ‘Declaración de París’, que deberá sentar las bases de la Unión Meditarránea y cuyo borrador  fue conocido por la agencia AP, trazará los “objetivos para lograr la paz, la estabilidad y la seguridad” en la región. Misión que les dará trabajo, como se hizo  evidente ayer, al conocerse que tras varias horas de debate, al cierre de esta edición, estaba listo el borrador de la declaración en un 98%. Sólo faltaba un 2%: ¿cómo, en qué términos y qué decir del proceso de paz en Oriente Medio?