¿Se extingue el sueño?

Debate en Estados Unidos sobre posible reducción migratoria. Entre la recesión y la persecución, los inmigrantes estarían cambiando de destino.

Tal parece que Estados Unidos, entre la crisis económica y su encerrona a los clandestinos, dejaría de ser el tradicional sueño anhelado de Latinoamérica. Esto es por lo menos lo que se empieza a discutir tras los últimos informes que le miden la temperatura al mercado laboral estadounidense y la normalización de extranjeros en este país.

En Washington, el Centro Hispánico Pew registró el 4 de junio una considerable reducción de las oportunidades laborales para los latinos, sobre todo en el sector de la construcción, donde los irregulares juegan un importante papel. Según el estudio, 220 mil inmigrantes perdieron su trabajo, mientras que el desempleo alcanzó un récord de  7,5%.

“Sigue siendo una pregunta abierta el que este escenario esté causando una reducción en el flujo migratorio”, explica Steven Camarota, director de investigaciones del Centro para los Estudios Migratorios, en Washington. Sin embargo, Camarota  reconoce que hay evidencias que sindicarían una reducción en la población de inmigrantes, como  “la baja tasa de  matrículas escolares, así como la caída del envío de remesas de los inmigrantes a  sus familias”.

Un sondeo reciente del Banco Interamericano de Desarrollo, mostró una reducción del 23% en el porcentaje de la población inmigrante que envía dinero a sus hogares. También, registró que el 80% considera que hoy es más difícil conseguir trabajo que el año pasado, y que el 40% gana menos dinero que en 2007. Según los encuestados, la desaceleración económica y el ambiente hostil hacia los inmigrantes, serían la causa de esta dramática reversa en los envíos.

¿Se está desacelerando con esto la búsqueda del american dream? Los últimos datos de la Oficina de Seguridad Nacional registran que durante 2007, la llegada de inmigrantes suramericanos se redujo de 75.000 a 56.000; asimismo, el flujo mexicano decayó de 174.000 a  149.000. Para Michael Fix, vicepresidente del Instituto de Políticas Migratorias, estas cifras registran la misma tendencia ocurrida durante la recesión de 2001-2003, cuando “la inmigración se redujo al crecer el desempleo”.

Esto, a su vez, explicaría el recrudecimiento de las políticas domésticas contra los ilegales.  “Es una correlación histórica”, explica Louis Mendoza, experto en inmigración de la Universidad de Michigan, “dada la desaceleración económica, las personas encuentran más fácil culpar a los trabajadores, y esto conduce al apoyo popular de políticas que minimizan la competitividad laboral”.

 De ahí el incremento de las cinematográficas redadas contra los clandestinos en los últimos meses:  una vocera de la


Oficina de Inmigración de E.U. confirmó que el año pasado, 284.685 personas fueron “removidas” del país. Un récord que aumentó en un 65% las deportaciones del año anterior.

Aunque aún no existen estudios globales que comprueben la directa relación entre la crisis económica, la encerrona a los clandestinos y la reducción en la inmigración, en Colombia existe  una “percepción”, como le dijo a El Espectador el padre Mauricio Pontin, director de movilidad humana de Pastoral Social, de que el destino de los inmigrantes   está cambiando de rumbo.

Varios expertos colombianos  consultados por El Espectador, señalaron que, aunque aún se debe comprobar la tesis sobre la reducción migratoria a E.U., otros destinos están siendo preferidos por lo inmigrantes: entre ellos España y últimamente Canadá.

Durante los próximo meses, los inmigrantes latinos tendrán puestas sus esperanzas en dos  escenarios: el futuro incierto de la economía norteamericana y los planes de endurecimiento que comenzarán a regir en la Unión Europea.

Obreros hispanos, los más perjudicados

Un estudio realizado por el investigador Rakesh Koshhar, del Centro Hispánico Pew, en Washington, descubrió que en los últimos dos años, los inmigrantes en Estados Unidos han reducido su participación en la fuerza laboral norteamericana. “Podría ser la desaceleración económica, un incremento en la aplicación de políticas migratorias, o una mezcla de ambas”, afirma Koshar en su estudio.

Adicionalmente, el informe, publicado el 4 de junio de este año, señala  que el desempleo para los hispanos se disparó a 6,5%, lejos del 4,7% de la población no hispana. Los hispanos nacidos en el extranjero estarían sufriendo la peor de las tasas de desempleo, con un pico de  7,5%.

El escenario se revela con más claridad en el sector de la construcción, “la principal fuente de trabajo para inmigrantes hispanos”, según se lee en el reporte del PEW. En cuestión de un año, 250 mil trabajos se perdieron. Los afectados han quedado en el aire y, aunque se asegura, no han dejado la fuerza laboral, se encuentran en búsqueda de nuevas oportunidades dentro o fuera de Estados Unidos.