Elecciones 2018: Colombia elige presidente

hace 6 horas

Se fue McCain, ¿viene Obama?

El candidato terminó  una visita inédita en la historia de Colombia. Dejó claro que lo suyo es la seguridad y el libre comercio.

Cuando el martes a las 7:50 p.m., entre los mosquitos y la humedad, el presidente Álvaro Uribe le dio la bienvenida al senador John McCain, tuvo un pequeño inconveniente.

Tres veces intentó explicarle al nervioso traductor del evento, que las dos placas que aparecían en el patio de la Casa de Huéspedes Ilustres en Cartagena una en honor a la visita de George Bush padre, en épocas del presidente Barco y la Iniciativa Regional Andina, y la otra en tiempos de Bill Clinton cuando nacía el Plan Colombia demostraban  “una política permanente bipartidista de los Estados Unidos sobre nuestro país”.

Pero por nervios, por presión o por inocencia política, el traductor caribeño, que tenía sobre sus hombros la responsabilidad de transmitirle a McCain el mensaje  presidencial, insistía en malinterpretar la frase mágica. Después de varios intentos, al Presidente, algo tenso, no le quedó de otra sino protestar: “No me haga traducir mal que me hace entrar en mi ‘paisa english’”.

Pese a las risas nerviosas del público, la preocupación del Presidente era real. Recibir al republicano McCain, en plena campaña electoral, podía enviar el mensaje errado a los demócratas, modestos favoritos, con Barack Obama, para llegar en noviembre a la Casa Blanca. Por eso, la orden en Cancillería y en la Embajada americana era clara: no mostrarse demasiado involucrados, ser discretos con la agenda del candidato, evitar a toda costa que la visita luciera como la de un presidente con su homólogo.

Una vez iniciado el encuentro con los medios, el presidente Uribe se limitó a presentar al candidato y asegurarse de que, sin necesidad del ‘paisa english’, el republicano entendiera la urgencia de una estrategia “bipartidista frente a Colombia”.

Luego se replegó atrás, tieso y mudo como un cadete, al lado de los senadores Lindsey Graham y Joe Lieberman, así como de Cindy McCain, esposa del candidato, y de la Primera Dama Lina Moreno. Ninguno habló. Nada podía enviar señales de apoyo o preferencia. La visita había sido una iniciativa de la campaña como le confirmó a El Espectador el canciller Fernando Araújo, y así debía quedarse.

Horas antes, la lluvia, que había retrasado por unos minutos la llegada del vuelo del canciller Araújo a Cartagena, le permitió a este diario preguntarle, durante un breve sobrevuelo a la ciudad, por las consecuencias que esta visita tendría en las relaciones con el Partido Demócrata. “Nosotros desarrollamos unas relaciones internacionales siempre fraternas”, respondió Araújo. “Los actos que hacemos no son en contra de nadie. Esto no puede ser interpretado como una acción en contra del candidato demócrata”.

Pero McCain, que por naturaleza está en contra de Barack Obama, tenía muy claro qué venía a hacer durante su visita concluida ayer, a las dos de la tarde. Así estuviera lejos de su país y rodeado de colombianos, venía a hablarles a sus electores y a seducir a otros que aún no lo son.

Prueba de ello fue la corte de periodistas Miami Herald, Fox News, The New York Times, 22 en total que llegaron en su avión a ‘La Heroica’ y que fueron los únicos con acceso privilegiado a la Casa de Huéspedes durante los primeros minutos del encuentro McCain-Uribe.


El candidato sabía que desde Colombia tenía que enviar un mensaje a su país y, por eso, madrugó ayer para responder preguntas a tres medios televisivos  norteamericanos: el programa “Good Morning America”, del canal ABC; CNN en español y Univisión (fieles fuentes de información para el voto latino).

“Todos los votantes norteamericanos entienden que unas fuertes relaciones comerciales son provechosas para nuestra seguridad nacional así como para nuestra prosperidad económica y nuestro posicionamiento en el mundo”, le dijo a El Espectador Tucker Bounds, delgado y altísimo republicano, vocero de la campaña McCain.

Así, más que un mensaje para  Colombia, la visita de John McCain sirve para tomarle la temperatura a la manera como nuestro país se posicionará dentro de la agenda electoral norteamericana. El desayuno y el almuerzo fueron dedicados al tema del Tratado del Libre Comercio.

El Canciller Araújo y el Ministro de Comercio Exterior, Luis Guillermo Plata, lo recibieron a desayunar en el hotel Santa Teresa, y durante el almuerzo, en el antiguo Convento Santa Clara, se entrevistó con el presidente de la ANDI y los directores de la Cámara Colombo-Americana y el Consejo de Empresas Americanas (CEA), “el gran producto nacional”, como los llamó Rodolfo Amaya, director ejecutivo de este último. En el vestíbulo del hotel Santa Clara, durante la antesala al almuerzo, Amaya le explicó a El Espectador que su reunión con McCain no tendría otro objetivo que reiterar “la necesidad imperiosa de que McCain nos ayude a ratificar el Tratado de Libre Comercio”.

Misión que, durante su visita, tanto McCain como los dos senadores quisieron ratificar. Así lo resumió el tranquilo y siempre amable republicano en el Hotel Santa Clara, el miércoles: “La gente de Colombia debe ser premiada por su sacrificio y esfuerzo (en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo); con la aprobación (del TLC) también estaríamos trabajando por todo el interés de los Estados Unidos”.

Los tres senadores, McCain, Lieberman y Graham no se ahorraron palabras para elogiar al presidente Uribe: “debe ser felicitado”, afirmó Graham; “le ha devuelto el país a su gente”, sostuvo Lieberman. 

Así el senador-candidato se aseguró de dejar claro cuáles son sus prioridades en la región y quién sería en el continente su mejor aliado. Y aunque con seguridad el Gobierno queda satisfecho con la elogiosa visita, aún queda en el aire la pregunta por el principal contendor de McCain, el candidato del Partido Demócrata, a punto de convertirse en marca comercial, Barack Obama.  ¿Y cuándo vendrá?