‘La verdadera historia’

La primera dama de Francia cuenta que el flechazo con Nicolás Sarkozy fue a primera vista. Lo describe como a un hombre “con seis cerebros” y deja ver sus diferencias con Rachida Dati, la ministra estrella de su marido.

Siempre presente, en los medios de comunicación, la Primera Dama de Francia, Carla Bruni, cuenta todos (o casi todos) los detalles de su relación con el hombre que en siete meses convirtió la imagen de una folk cantante de izquierda en la de una mujer de poder a la que ciertos analistas comparan con María Antonieta.

El funeral de Yves Saint Laurent coincidió, para mal en términos de publicidad, con el lanzamiento del más reciente libro sobre la pareja más popular del momento en Europa; eso puede explicar que sólo hasta la mañana siguiente Carla et Nicolas, la véritable histoire (Carla y Nicolás, la verdadera historia) estuvo disponible en la mayoría de las librerías de París.

“¿Cuál de los libros de Carla?”, preguntaban los vendedores a los pocos clientes que se acercaban durante el día a averiguar. Al menos media docena de libros entre biografías (Christine Richard, Edouard Boulon-Cluzel, Thierry Coljon y Luc Pire) y textos con tono de ensayo (Una mujer libre de A. Vincent) han tenido en su portada a la ex modelo italiana, que el 13 de noviembre de 2007 conoció al Presidente de Francia en una “cita a ciegas”. O bueno, según ella misma relata en las primeras páginas de su libro, “no tan a ciegas, porque había cuatro parejas y nosotros dos éramos los únicos solteros”.

Esas fueron las palabras que utilizó con los periodistas Yves Azéroual y Valerie Benaïm para descubrir el encuentro en el nuevo “Libro de Carla”.

Los viajes de la pareja presidencial, los detalles de la ceremonia top secret del matrimonio y la grabación de su próximo álbum, forman parte de los temas de los que se ocupa la cantante.

Cuenta, por ejemplo, que en realidad la cena en la que conoció a su “gran amor”, como llama a Sarkozy, fue organizada por el antiguo asesor electoral del ex presidente socialista François Mitterrand. El propio Sarkozy le pidió que le preparara un encuentro “con su banda” (en referencia a sus amigos de izquierda). La estratagema funcionó.

Cursi en los temas, pero no necesariamente en lo que cuenta, Carla puede descubrir su nuevo perfil: el de escritora. Bien podría vender más libros que discos. La razón es una: Carla sabe hablar. Le dedica buena parte de la publicación a explicar que “el flechazo fue inmediato. No me esperaba a alguien tan divertido, tan vivo. Su físico, su encanto, su inteligencia me sedujeron. Tiene cinco o seis cerebros increíblemente irrigados”, relata Carla.

Y agrega sobre su marido: “Su inteligencia es algo que veo cada día. Le hablas de algo, él está leyendo un informe y crees que está cansado, pero escucha todo y comprende al mismo tiempo lo que lee, además tiene una memoria increíble”.

Sobre la rapidez con la que se desarrolló su relación, que acabó en matrimonio pocos meses después de que el presidente se divorciara de su segunda esposa, Cécile Albeniz, Bruni también dice: “No es mi estilo, pero él va muy, muy deprisa”.

El libro recoge algunos dardos verbales de lujo.

En el extenso segmento que dedica a su relación conflictiva con la ministra de Justicia, Rachida Dati —la mujer estrella del Elíseo entre la partida de su amiga Cecila y la llegada de la italiana— la Bruni no tiene problema en contar que terminó una charla entre las dos diciendo: “Yo habría votado por mi marido”. La frase dicha con la inteligencia que caracteriza a la cantante tenía por objeto recordarle a la Ministra que la anterior inquilina no había ejercido su derecho al voto en la segunda vuelta presidencial.

Claro que a Carla se le olvida un detalle. Como en ese entonces Sarkozy aún no era su esposo, Bruni afirmó en varias entrevistas que votaría por Segolène Royal, la candidata de izquierda... Como dicen en su libro, ¿no era por su actual marido?...

Sobre las declaraciones de su amigo, el alcalde socialista de París, Bertrand Delanöe, en las que comparó a Sarkozy y Berlusconi, Carla describió su molestia: “Lo llamé de inmediato para decirle que estaba equivocado. Berlusconi es un hombre


de negocios que hace política. Nicolás es un verdadero político, un hombre de terreno que adora su oficio”, se lee en La verdadera historia.

En el libro, la Primera Dama de Francia se define como “una simple cantante de folk”. Carla Bruni dice ser consciente de haber “heredado con su matrimonio” una “función” sobre cuyo contenido “empieza ahora a ver un poco más claro”.

“Tengo dos prioridades: actuar globalmente sobre la pobreza en el mundo y luchar contra la ignorancia”, confiesa la cantante. La lucha contra el sida también interesa a la Primera Dama francesa, concentrada, según hace saber en su libro, en ayudar al Presidente “a cuidar su higiene de vida”, pues “es como todos nosotros, un poco como débil, le gusta llevar la contraria”. “Pero es de buena composición, tres rayos de sol y encuentra la vida magnífica”, describe la tercera esposa de Nicolás Sarkozy

Carla le llama a él “mon amour” y Nicolás a ella “mon ange”. Carla se ocupa de que no coma chocolatinas —“son malas para la línea”— y Nicolás elogia la reverencia que ella hizo ante la reina de Inglaterra: “Un monumento de inteligencia”.

Para muchos, este libro forma parte de una estrategia para mejorar los índices de popularidad de Sarkozy. La derrota de la derecha en las elecciones municipales y los sondeos que lo mostraban como el presidente menos querido por los franceses en los últimos cincuenta años, fueron señales que Sarkozy comprendió bien.

Entonces le pidió a su equipo de comunicaciones que pusiera en marcha una estrategia para mejorar su maltrecha imagen. Por eso la revista Paris-Match —propiedad de Lagardère, amigo personal del presidente francés— y otras publicaciones han echo mucho eco a este libro de Carla Bruni. Aunque su popularidad no ha remontado, durante los últimos meses Sarkozy se ha mostrado trabajando, vestido de traje y lejos de la locura de sus paseos por Disneylandia y sus vacaciones en Egipto, que no iban con un país cuya principal preocupación es la pérdida del poder adquisitivo.

El libro, sin embargo, revive un poco el agite de los primeros días del romance y devuelve a la pareja a la portada de las revistas del corazón, de los periódicos serios y, por supuesto, de los amarillistas. La estrategia está en marcha.

El libro ayuda, aunque cabe resaltar que no llega a ser tan interesante como el falso “Diario de Carla B.” que el periódico satírico Le canard enchainé publica desde diciembre y donde aparecen las revelaciones que en La verdadera historia uno se queda esperando.

Por ahora los libros sobre Yves Saint Laurent se venden mejor que el más reciente en la saga de quien fuera una de sus modelos.

Pero ella remata con una premonición: “Cuando Nicolás Sarkozy deje la política, se van a aburrir”, augura la también famosa cantante, que se prepara para sacar este verano su próximo disco.

Producción en la que la política ha influido notablemente. “No soy más que una cantante folk. Cuento pequeñas historias que son las mías y las de ustedes, y en eso no hay nada de subversivo”. Lo dice porque siempre fue tildada de ser una rebelde, una rebelde inconquistable.


Cita a ciegas

Noviembre 2007: En una cena realizada en la casa del publicista Jacques Seguela, y dos meses después de divorciarse de Cecilia, el presidente francés, Nicolás Sarkozy, conoció a Carla Bruni, ex modelo y cantante italiana. Medios franceses especulan acerca de un romance de su mandatario.

Amor sin fronteras

Diciembre 2007: Sarkozy y Bruni se convierten en la atracción principal de turistas y en el objetivo de los ‘paparazzis’. Las cámaras los registran caminando de la mano en Eurodisney (cerca de París), Egipto y Jordania, durante la temporada de vacaciones. En Francia, la oposición política cuestiona al presidente.

Boda a escondidas

 Enero 2008: Dos meses después de conocerse, la pareja se casa en una ceremonia civil celebrada en el Palacio Elíseo, la sede del Gobierno francés. Es el tercer matrimonio de Sarkozy y el primero de Bruni. François Lebel, alcalde del distrito octavo de París, se encargó de unirlos hasta la muerte.

La estrategia

 Enero 2008: A pocos días de su matrimonio, la popularidad de Sarkozy baja en las encuestas. El mandatario pidió a medios amigos que publicaran historias sobre su figura; éstos aceptaron bajo la condición de incluir a su verdadero atractivo: Carla Bruni, la nueva primera dama de Francia.

El debut

 Marzo 2008: En la visita oficial que Nicolás Sarkozy hizo al Reino Unido, Carla Bruni demostró que puede cumplir con el papel de Primera Dama a cabalidad. Su vestuario, sus modales, el manejo de los idiomas y su discreción, le merecieron la primera página de todos los medios ingleses. Según la prensa europea, “la Bruni eclipsó la simpatía de Sarkozy”.

La historia contada

Julio 2008: Sale a la venta el libro ‘Carla y Nicolas: La verdadera historia’, escrito por Valérie Benaim e Yves Azéroual. La Primera Dama les reveló a los autores aspectos íntimos de su relación con Sarkozy, como la razón de su noviazgo. “Fue inmediato. No me esperaba alguien tan divertido, tan vivo. Su físico, su encanto, su inteligencia me sedujeron. Tiene unos cinco o seis cerebros increíblemente irrigados”, dijo la Primera Dama.

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