Víctimas de Fritzl se recuperan

Kerstin fue la hija-nieta que destapó la historia de horror y perversión de Josef Fritzl, el “monstruo” de Amstetten, quien durante 24 años violó a su propia hija Elisabeth.

La enfermedad de Kerstin fue la que obligó al pervertido padre a llevar a su familia, escondida por años en un sótano, al hospital. Kerstin fue sometida a un coma inducido del que ya despertó. Así lo confirmó Albert Reiter, director del equipo médico que atendió a la joven, de 19 años, en el hospital de la localidad austriaca de Amstetten, al oeste de Viena. “Hola. Una nueva vida”, fueron las primeras palabras de la joven al recobrar la conciencia. “El encuentro de Kerstin con su familia hace unos días fue conmovedor. Para nosotros ha sido un gran alivio la sorprendente recuperación de la chica”, señaló por su parte Berthold Kepplinger, responsable de la clínica Amstetten-Mauer, donde reciben asistencia médica y psicológica las víctimas de Fritzl.

Elisabeth, sus seis hijos y su madre fueron trasladados a un piso dentro del complejo sanitario para que vayan acomodándose, poco a poco, a la vida normal. Kerstin logró superar el cuadro clínico de fallo múltiple de órganos vitales que presentaba cuando llegó al hospital de Amstetten.

La jovencita no había salido del sótano en el que estaba secuestrada desde su nacimiento, en 1989. Una vez que Kerstin abrió los ojos, los médicos permitieron las visitas de su madre, algo que ha sido esencial en la recuperación de la joven. Según los dos doctores, aunque Kerstin necesitará numerosas sesiones de fisioterapia, su recuperación física será “total”.

El psiquiatra explicó que las dos familias –la que vivió con Fritzl públicamente y la que estuvo en el sótano– tienen un ritmo de vida distinto. Sobre la relación de las víctimas con su verdugo, los doctores han indicado que el asunto está siendo tratado por los terapeutas. Fritzl continúa detenido en un centro penitenciario de Sankt Pölten, capital del Estado de Baja Austria.