¿Y Cristina Fernández qué?

<p>Al recibir a sus dos hijos llegados desde París, la ex candidata y liberada Íngrid Betancourt le pidió a la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, que se involucrara de nuevo en la gestión por la liberación del resto de secuestrados por las Farc. </p>

Desde que el presidente Hugo Chávez inició su agridulce labor de mediación, el año pasado, Cristina Fernández de Kirchner fue una figura cercana al presidente venezolano, que en varias ocasiones se manifestó en torno al acuerdo humanitario e incluso recibió en la Casa Rosada a la recién liberada Clara Rojas; a la madre de Íngrid Betancourt, Yolanda Pulecio; y al presidente Álvaro Uribe.  Además, su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner, hizo parte de la  comisión internacional que viajó en diciembre al Meta para acompañar la fallida operación de entrega de Rojas, la ex senadora Consuelo González y el niño Emmanuel.

Pero no todos miran con tan buenos ojos su papel durante este proceso.  En un duro editorial, el reconocido periodista argentino Joaquín Morales Solá escribió que “Cristina Kirchner siempre vio en Álvaro Uribe cierta frialdad frente al dramático caso de Betancourt. Las deducciones convertidas en certezas, sobre todo cuando aquéllas parten de paradigmas ideológicos, no son buenas compañías para los gobernantes”.

Morales Solá reconoció que la presidenta argentina se encargó “de llevar por todo el mundo el caso de la política colombiana secuestrada”. Sin embargo, señala el columnista, “hizo muy poco para resolverlo, ayudando al presidente de Colombia, la única persona del planeta que podía fijar una estrategia y establecer un modo para conseguir la liberación de Íngrid Betancourt”.

El canciller Jorge Taina confirmó que la Presidenta le comunicó al presidente Uribe, “su total disposición en colaborar en todo lo que sea necesario para lograr la libertad de los secuestrados”.

Pero como a muchos otros, el éxito del limpio rescate, dejó fuera de lugar a la presidenta argentina. Sin embargo, sin aún saber cuál sera la nueva jugada del grupo guerrillero, su papel, así como la de otros presidentes regionales, podría aún cobrar vigencia.

 

últimas noticias

Las cicatrices de la esclavitud en Brasil

¿Cómo es sobrevivir sin empleo en Argentina?