Cayó el líder del cartel de Juárez

Desde la muerte de su padre, Amado Carrillo Fuentes, Vicente Carrillo Leyva se convirtió en el narcotraficante más buscado de México.

Cuando Vicente Carrillo Leyva nació, su padre, Amado Carrillo Fuentes —el narcotraficante más temido de México— decidió mantenerlo fuera del negocio. El dueño absoluto del narcotráfico en los años 80 y 90 en el país azteca envió a su primogénito fuera del país. Mientras él acumulaba una de las fortunas más grandes de la droga y consolidaba el cartel de Juárez, una temida organización delictiva, su hijo estudiaba en los más prestigiosos colegios de España y Suiza.

Pero la muerte sorprendió a Carrillo Fuentes al salir de una cirugía plástica de alto impacto, el 4 de julio de 1997, y aunque antes de morir le rogó a su hijo no entrar en el negocio, Vicente Carrillo Leyva no hizo caso y se vinculó a la organización delictiva como uno de los sucesores naturales de su padre. Desde los 21 años y con la protección del clan —toda la familia Carrillo está involucrada—, Vicente Carrillo Leyva se puso al frente del negocio familiar junto con su tío.

Su función era mantener a flote las operaciones del cartel, extendiendo su influencia en el sureste del país y en la parte noroeste, que hoy es salvajemente peleada por sicarios del cártel del Golfo. Su papel era tan importante dentro de la cadena del narcotráfico en el país, que desde hace tres años la Procuraduría General de la República (PGR) puso su nombre en una lista de recompensas y ofreció por su captura US$2,1 millones.

El jueves, cuando realizaba ejercicios en el parque de una exclusiva zona residencial de Ciudad de México, Vicente Carrillo Leyva, de 32 años, fue capturado por las autoridades. El comisionado de la policía federal, Rodrigo Esparza, presentó ante la prensa a Carrillo Leyva, quien vestía un conjunto deportivo blanco y gafas. El funcionario explicó que desde hacía meses se adelantaba una operación de seguimiento a Carrillo Leyva, quien utilizaba el nombre de Alejandro Peralta Álvarez y se presentaba como empresario para evadir a la justicia.

Su detención ocurrió a unas horas de que llegaran a México los secretarios estadounidenses de Seguridad Interior, Janet Napolitano, y de Justicia, Eric Holder, en medio de una serie de visitas de altos funcionarios de Estados Unidos para mostrar su compromiso en colaborar en la lucha contra el narcotráfico que ha emprendido el gobierno del presidente Felipe Calderón y que está dando duros golpes.

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