Somalia, territorio pirata

El Estado más pobre y corrupto de África se convierte en el dolor de cabeza del comercio marino internacional. Para ver el especial sobre los piratas, haga clic <strong><a target="_blank" href="http://static.elespectador.com/especiales/piratas/index.html">AQUÍ</a></strong>.

El 5 de noviembre de 2005 una lluvia de  tiros de mortero sacudió las vacaciones de los turistas norteamericanos a bordo del crucero ‘Seabourn Spirit’, que pasaba por las costas de Somalia. Era la primera embarcación turística en ser atacada por piratas somalíes, y la número 26 en una cadena de acciones criminales que no dejaría de incrementarse desde entonces.

Cuatro años después el asunto se ha convertido en una confrontación frentera y desafiante entre las bandas de criminales que secuestran buques de carga y las fuerzas internacionales que se han posado en la zona. El martes, el reto fue en voz alta y, para muchos, “descarado”: en 24 horas cuatro buques fueron secuestrados por piratas somalíes, en una clara respuesta y venganza por el deceso de cinco de sus compañeros, quienes fallecieron durante la operación de rescate del capitán norteamericano Richard Phillips y el velero francés ‘Le Tanint’, en la que también murió el dueño de la embarcación.

La audaz acción reflejó el nivel de desgobierno y caos que actualmente vive este país del Cuerno de África. Décadas de guerra civil, fraccionamiento tribal y euforia islamista (Somalia alberga varios centros de entrenamiento de Al Qaeda) han convertido a este territorio en el sinónimo de Estado fallido, y han transformado a sus más de diez millones de habitantes en hijos de la miseria y la hambruna. Somalia, colonizada por británicos e italianos, no tiene aparato judicial; no cuenta con líderes políticos visibles ni sistema de partidos y su más reciente censo data de 1975, pues desde entonces ha sido imposible recontar a una población que huye de la guerra y tiene una cultura nómada. El actual gobierno es encabezado por Sheikh Sharif Ahmed, quien fue nombrado hace apenas un año y que sólo tiene dominio sobre el sur y el centro del país. Puntlandia, una zona semiautónoma en el norte del país y centro de operación de los piratas, es territorio de nadie.

En el país más corrupto del mundo, según Transparencia Internacional, la industria de la piratería marina ha florecido en cuestión de tres años. Mientras que en 2004 sólo fueron secuestrados dos barcos, en 2008 los navíos retenidos ascendieron a 80. En este momento, los corsarios africanos tienen en su poder 20 embarcaciones con cerca de 340 tripulantes.

Esta industria criminal, que vincula a piratas bien armados —equipados con teléfonos satelitales y monitores de GPS— con abogados corruptos y jefes mafiosos en las principales capitales europeas que ordenan los secuestros y median en los rescates, mueven al año aproximadamente US$100 millones en extorsiones.

El aumento de estos casos, que puso en riesgo el petróleo de China y de Rusia, cargamentos de Estados Unidos y de la Unión Europea, por no nombrar a los turistas cuyas embarcaciones también han caído en sus manos, condujo a que las Naciones Unidas aprobara la creación de una fuerza multinacional antipirata que velará por la seguridad de los valiosos barcos que transitan la zona. Pero la estrategia ha demostrado ser insuficiente para una fuerza que se lanzó a controlar las aguas somalíes, mientras en tierra el gobierno sigue naufragando. Para ver el especial sobre los piratas, haga clic AQUÍ.

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