Primera cita de Obama con América Latina

En Trinidad y Tobago, el presidente de EE.UU dejará clara su posición frente al hemisferio. Colombia ya no es prioridad.

La última vez que los mandatarios latinoamericanos se reunieron en una Cumbre de las Américas fue en 2005, en Mar del Plata, Argentina. Entonces, Hugo Chávez acaparó todas las miradas al respaldar una protesta de 25.000 personas contra el libre comercio en la región, abanderado por el entonces presidente George W. Bush. La Cumbre concluyó con más preguntas y críticas que respuestas y soluciones. Era la primera vez, desde que esta iniciativa comenzara de la mano de Bill Clinton en 1994, que la cita terminaba sin consenso: las abismales divisiones políticas en América Latina y las difíciles relaciones con Washington se hicieron evidentes.

Ahora el ambiente parece ser otro. A la Cumbre de las Américas, que comienza el jueves en Trinidad y Tobago, los países latinoamericanos llegan con la intención de iniciar una nueva etapa en las relaciones con Estados Unidos. De la mano de Barack Obama, que se perfila como la estrella de la reunión, los países que acudirán al encuentro aspiran a reconciliarse y acabar con esa atmósfera de aliados y enemigos que dejó la era Bush.

“Esta Cumbre se produce 90 días después de la toma de posesión del presidente Obama y tiene la ventaja de ser la oportunidad para encontrarse con todos los líderes de la región, pero al mismo tiempo tiene la limitación de que en dos días no se pueden desplegar todas las políticas y, por consiguiente, va a ser el comienzo de una relación distinta, nueva, en ningún caso de culminación”, afirmó a El Espectador el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.

Y agregó, “la relación con la Casa Blanca no será totalmente diferente a la que venía con Bush, pero parece haber una disposición de no hacer la política de manera unilateral sino escuchar la opinión de la región”.

Un continente diferente

La América Latina que le toca a Obama es bien distinta a la de la Cumbre de 2005. Ante la crisis global, Hugo Chávez ya no dispone de los petrodólares de antes; los ojos de Estados Unidos en la lucha antidrogas ya no miran hacia Colombia sino hacia México y, por primera vez, Washington cuenta con un aliado de gran influencia en la región: Luiz Inácio Lula da Silva. Eso sin contar la gran aprobación con la que cuenta Obama entre los países latinoamericanos y el cambio de política que se está produciendo desde la Casa Blanca hacia Cuba.

La Administración dijo, sin embargo, que Cuba “no es un tema para discutir en la Cumbre”. Jeffrey Davidow, asesor principal de Obama para el encuentro, advirtió que “sería desafortunado perder la oportunidad de sentar las bases de asuntos importantes por estar distrayéndose con Cuba”. Pero es innegable que el tema estará en la agenda. De hecho, en la declaración final se incluye un párrafo en el que se pide “el fin inmediato del embargo a Cuba”.

“Aunque no está contemplada la presencia de nadie de ese gobierno, Cuba va a ser importante. No necesariamente se va a levantar el embargo, pero Obama va a tener que discutir el tema”, explicó a este periódico Michael Schifter, de Diálogo Interamericano, uno de los centros de pensamiento más prestigiosos de Washington.

Terry McCoy, director del programa para América Latina de la Universidad de Florida (UF) explicó que la mayoría de los 34 gobiernos que estarán presentes en la Cumbre tampoco quieren que Cuba domine las discusiones para no poner en aprietos a Washington, “pero si Venezuela se lo propone Cuba podría dominar la cumbre”. Obama tendrá que lidiar no sólo con la presión para que levante el embargo sino para que apoye la readmisión de la isla en la OEA. Cuba fue expulsada en 1962 cuando se estableció el régimen comunista.

Otros temas de la agenda

Si Cuba lo permite, la crisis financiera global y la manera como América Latina debe enfrentarla serán asuntos urgentes para tratar a partir del viernes. Hay gobiernos que quieren hablar de energías alternativas, cooperación frente a la amenaza del cambio climático y el fortalecimiento de la seguridad.

Será una gran oportunidad para que el presidente de la nación más poderosa del mundo conozca a los líderes del continente —a excepción de Lula da Silva, de Brasil; Felipe Calderón, de México y Stephen Harper, de Canadá, quienes ya tuvieron encuentros con él— y les deje claro qué busca Washington.

“Lo que importa aquí es el día después, porque si Estados Unidos está en este tono de escuchar y aprende sería maravilloso para allanar el camino del cambio”, sostuvo Luis Alberto Moreno, presidente del BID.

Colombia, a pesar de que ya no es la niña consentida de la Casa Blanca en Latinoamérica por cuenta de la situación actual de violencia y narcotráfico en México, en el tema de seguridad sigue teniendo gran protagonismo.

“No se puede resolver el problema de México sin dirigirse al problema de Colombia y de países como Guatemala y los del Caribe. Estos asuntos de seguridad producen inestabilidad económica en esos lugares y esto va a dominar la atención en la Cumbre”, manifestó el experto en política exterior David Rothkopf.

De hecho, se espera que la controversia sobre la efectividad de la guerra contra las drogas se vuelva tema fundamental en las discusiones y se propongan medidas para aumentar la ayuda en Centroamérica y el Caribe. Y será también un nuevo escenario para que el presidente Álvaro Uribe se encuentre frente a frente con su homólogo ecuatoriano, Rafael Correa.

Al respecto, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien lideró hace un poco más de un año, sin resultados concretos, toda una ofensiva diplomática para mediar entre los dos países, no descarta que el tema se toque en reuniones bilaterales pero difícilmente tendrá protagonismo en la Cumbre.

“Hemos cumplido nuestra tarea, hemos servido de intermediarios, pero no hay relación aún porque los países no han querido reanudarlas, no han llegado a un acuerdo. En la Cumbre, no hay que descartar que se toque este tema”, afirmó a El Espectador.

Oficialmente no está confirmada aún una reunión entre Obama y Uribe, pero el Gobierno colombiano está buscando promover ese encuentro. “Con Colombia hay intereses comunes, como seguridad y lucha contra las drogas. Obama es un tipo muy realista, de cabeza fría y va a asegurar una buena relación con Colombia. Creo que, por ejemplo, el tema del TLC sólo se tocará si hay reunión entre Uribe y Obama. En la Cumbre se va a hablar de droga y seguridad, pero no específica ni fundamentalmente de Colombia. El tema urgente ahora es el mexicano, es alarmante lo que está sucediendo allí. Y ahí entra Colombia y el Plan Colombia por la importancia de mantener programas de cooperación entre ambos países”, explicó Schifter.

Dan Restrepo, el colombiano miembro del Consejo de Seguridad Nacional para el Hemisferio Occidental, lo dejó claro: “El Presidente valora las relaciones profundas entre los dos países. Colombia forma parte de la estrategia que facilitaría encarar los retos comunes de la región”.

En busca de la cita

El canciller colombiano, Jaime Bermúdez, afirmó que “lo más seguro” es que los presidentes de Colombia, Álvaro Uribe, y de Estados Unidos, Barack Obama, se reúnan en Trinidad durante la Cumbre de las Américas. “No se ha confirmado todavía. Se ha venido hablando con la Casa Blanca y con el Departamento de Estado, y lo más seguro es que se dé. Entonces, nos falta concretar la hora”, dijo el Canciller. Los temas a tratar, según la Cancillería colombiana, serían la lucha antidrogas y contra el terrorismo, el Plan Colombia, el frente de las energías limpias y los biocombustibles, además del comercio.

El canciller colombiano ratificó que Uribe insistirá a Obama la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC). “Este acuerdo tendría por supuesto una significancia de gran envergadura en toda la región”, dijo Bermúdez. Y agregó: “La crisis económica también será parte importante de la agenda. Las políticas sociales, pobreza y otros asuntos estarán en la mesa”.

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